La VIDA te lleva, el universo conspira, el viento sopla y te direcciona. Como te guste más, como se adecue a vos, a tus ideas. Tomo para mí: ”el viento sopla y te direcciona” hoy me toca CERRO CHAMPAQUÍ. Tal vez un viento un poco fuerte es el que me acerco aquí a más de 2800 metros de altitud y ante la majestuosa imponencia de la naturaleza se expresa en este desafío: su cumbre es mi objetivo como el de tantos atletas y apasionados que están aquí con el mismo propósito.

Aquí se cierra una etapa que comenzó por noviembre de 2020, con un grupo maravilloso de personas dedicadas a hacer este estilo de disfrutar el atletismo, las carreras, la naturaleza de una forma diferente, (Ironrunners y todo su equipo paralelo) recorriendo senderos complicados donde, vale más la paciencia, la tolerancia y la calma que te impone el circuito. Tendrás éxito si la calma es tu aliado, de la mano de ellos con sus consejos, compañía y paciencia mientras el entrenamiento casi ha concluido.

Todo paso los primeros días de marzo frente a los 50km del Ultra Champaquí con un poco más de 16 km que son de ascenso hasta la cima. Comenzamos a las 4 de la madrugada y esta modalidad nueva para mí despierta curiosidad, intriga, temor a lo desconocido. Completamente pero no eventualmente, una incógnita, debemos llevar una linterna ya que no podemos ver el recorrido todavía, nuestros chalecos de hidratación están completos, los elementos necesarios y obligatorios para afrontar la distancia elegida serán nuestro auxilio y autosuficiencia.

Comenzamos a subir, los más avezados están varios metros adelante, se ven luces en la noche sobre el cerro, adornando las laderas rocosas, las linternas lucen como caprichosas estrellas que han bajado a acariciar la inmensidad del lugar. Decorando, el camino los atletas se dirigen ansiosos a la cumbre, solo se ven arriba y más arriba y pienso que belleza que puede crear el hombre con sus intenciones y objetivos.

Piedras, lugares sinuosos, ramas, espinas, barro, el panorama es diferente absolutamente para mí, jamás había experimentado un evento de esta magnitud. Realmente se necesita mucha prestancia para localizarte en el paisaje, tus objetivos y tu firmeza en cumplir tu propósito planteado, no es fácil, es más difícil que lo que me habían comentado, pero aquí estamos, cada paso un desafío, cada metro un logro.

La altitud, juega su papel en mí, falta el aire, las piernas perciben la falta de oxígeno. Subir, constantemente, me lleva a pensar hasta cuando subiremos, habrá un descanso por ahí, pero me mueve la curiosidad ese motivo que me ubicó allí. Digo continuemos.

Recién he comenzado, los tiempos y las distancias se me pierden, no es lo usual para mí, siento que he hecho varios kilómetros a la velocidad de la luz, pero no, me quedan muchos más por recorrer y distribuir la fatiga, los recuerdos de los entrenamientos comienzan a aparecer en mi mente, los consejos de los compañeros de grupo, los entrenamientos del profesor y entrenador ,todo vale cada detalle me es útil. En el camino personas de diversas edades y profesiones, carismas, actitudes y aptitudes, me han cruzado. Que genial este aspecto diferente de ver el deporte, me fascina, para mí una variante y usual rutina. Me asaltan pensamientos que jamás antes había experimentado. Me siento FELIZ.

He llegado a la cumbre

Ahora ya me puedo dar un logrado a mi objetivo. Fue osado pero lo logre, me queda descender y encontrarme con mis compañeros de equipo que están en este circuito y otros en distintas distancias. Me siento agradecida, el deporte sigue en mi alma, es mi gran deseo que muchos cada día descubran que el deporte es una forma de vivir con calidad. Caminando, corriendo o sólo participando. Marca la diferencia de vida. Próximo destino Cerro Uritorco ¿Tú le das calidad a tus días?