El último terremoto que afectó a San Juan y el deterioro durante los últimos años, generaron daños estructurales en la capilla de Laguna del Rosario. A tal fin se realizaron reuniones entre especialistas que llevan adelante estudios de diagnóstico de los daños que ha sufrido y los que venía trayendo la Capilla, para desarrollar un proyecto de conservación estructural.

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De los estudios participan funcionarios de la Dirección de Patrimonio Cultural y Museos, la Comisión Nacional de Monumentos, la Dirección Nacional de Arquitectura, el Municipio de Lavalle y su Secretaría de Cultura y Turismo y la Comisión de la Capilla, conformada por la población huarpe lagunera del Rosario.

Horacio Chiavazza, director de Patrimonio Cultural y Museos, explicó que “Hemos iniciado los primeros trabajos de relevamiento de tipo arqueológico, para complementar los análisis de cimientos, a los fines de desarrollar el proyecto de consolidación estructural. En este caso, la Dirección de Patrimonio aportó los primeros análisis de tipo arqueológicos, que complementan a los de carácter arquitectónico, aportados por la Dirección Nacional de Arquitectura, y de ingeniería, que está llevando a cabo el Municipio. Con el análisis de los propios pobladores, se está terminando de diseñar el proyecto que tiende a llevar adelante un programa de arreglos que garantice la integridad del edificio”.

Cabe recordar que la situación estructural de la capilla fue noticia hace unos meses, tras el sismo en la provincia vecina. Atentos a esto, los especialistas del Gobierno provincial coordinaron todas las acciones para empezar estos trabajos de recuperación y puesta en valor, con todas estas entidades que están participando.

Sitio histórico fundamental

Luego de su visita a la provincia de Cuyo en 1601, el obispo de Chile, fray Juan Pérez de Espinosa, dispuso la creación de 11 parroquias o doctrinas, en parajes de pueblos originarios para su evangelización, ya que solo había sacerdotes en las ciudades de San Luis, Mendoza y San Juan. Entre esas 11 parroquias estaba la de Lagunas de Guanacache, cuya población originaria, como lo es hoy, era el pueblo huarpe.

En 1609, se estima que comenzó a funcionar lo que podríamos llamar hoy la primera capilla del Rosario. Desde 1749, es designada Nuestra Señora del Rosario como patrona de la capilla. Posteriormente, se adaptaría la denominación a Nuestra Señora del Rosario de las Lagunas.

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En 1753, se construye la capilla en el lugar actual, siendo sacerdote Francisco Marcos de Videla, quien la mandó a levantar con mano de obra local. El 20 de marzo de 1861 se produce un gran terremoto, con epicentro en la Ciudad de Mendoza, que derrumba parcialmente la capilla, que fue reconstruida en 1864, con las puertas hacia el norte, donde tienen la disposición actual.

Desde el punto de vista arquitectónico tiene una única, estrecha y profunda nave construida con adobes, con techo de cañizo y torta de barro y paja. Se supone que el ábside (donde está el altar) fue agregado en la reconstrucción, y que, como ya se señaló, originalmente la entrada estaba en la actual cabecera, de ahí que los campanarios, con sus bóvedas y el coronamiento del testero (pared opuesta a la entrada) se encuentren allí.

La capilla de Nuestra Señora del Rosario de las Lagunas de Guanacache fue declarada Monumento Histórico Nacional en 1975, a través del Decreto 368. Fuente Gobierno de Mendoza