Cuando ya era el N°1 del escalafón de la Asociación Argentina de Tenis, Guillermo Vilas participó de la Copa Austral, en el marco del XV Torneo Crepuscular Internacional 1974 organizado por el Mendoza Tenis Club.

Por aquellos días, el tenista se perfilaba como uno de los mejores del mundo tal como describe la película de Netflix "Serás lo que debas ser o no serás nada", centrada en la investigación del periodista Eduardo Puppo sobre la polémica del ex tenista con la ATP.

El verano de 1974, Mendoza fue el escenario para la presentación de "las primeras raquetas argentinas de damas y caballeros; del paraguayo Víctor Pecci y de los chilenos Juan Carlos Rivera Fonseca, Luis Guzmán, Leyla Musalén y Patricia Rivera Fonseca". Según contó la crónica de diario Los Andes, del 12 de enero, la actuación de Guillermo Vilas fue seguida con notable atención, lo mismo que las de Ricardo Cano, Hugo Varela, Francisco Mastelli y Héctor Romani, en caballeros, y Margarita Zavalia Bunge en damas.

Guillermo Vilas junto al mendocino Manuel Campoy, en las instalaciones del Mendoza Tenis Club.

"El centro de atención, resultó, sin duda, el marplatense Guillermo Vilas, que por primera vez actuaba en un court mendocino", detallaba la crónica del centenario matutino. Y seguía: "Para suerte, tuvo como adversario al mendocino Manuel Campoy que cumplió de forma notable, obligando a Vilas a ampararse en sus notables aptitudes para lograr superarlo por 6-4 y 6-4. El marplatense, reciente ganador del torneo de la República, expuso un juego depurado y demostró que conoce profundamente los secretos del tenis. Su servicio es potente y bien ubicado y su revés constituye, sino el mejor, uno de sus mejores golpes. Frente a un rival de estos kilates, Campoy actuó con soltura, y no sólo le jugó de igual a igual, sino que por momentos estuvo al frente en el marcador. Recién el séptimo game del primer set, Vilas pudo pasar al frente, porque hasta entonces había prevalecido Campoy, 1-0,2-1 y 3-2. Al final se impuso Vilas por 6-4, marcador que se repitió en el segundo set. Fue, sin duda, una exposición de tenis de alta técnica".

El encuentro fue una fiesta para invitados y locales, tal como lo contó Los Andes en sus páginas: "El espectáculo estuvo a tono con la jerarquía de los tenistas participantes, y no sólo no defraudó, sino que dejó ampliamente satisfecho al espectador más exigente, aún al evidentemente profano. Pero si resultó satisfactoria la actuación de los tenistas visitantes, en el mismo grado resultó encomiable el desempeño de los mendocinos que con actuaciones que superaron todo cálculo de posibilidades, contribuyeron a la brillantez del espectáculo".