Thiago Huenchillan es un niño de 8 años de edad que tomó relevancia tras defender los derechos soberanos argentinos sobre Malvinas. Sucedió que, durante una clase virtual, la maestra dijo que las Islas Malvinas eran inglesas. Esta situación desconcertó al pequeño, ya que desde la cuna le enseñaron que las islas son argentinas. Inmediatamente le dijo a la maestra que no, que las Malvinas son argentinas.

Este conocimiento fue enseñado por sus padres, Jessica Gómez y José Huenchillan, este último prestó servicios en el RI Mec 25 (Regimiento de Infantería Mecanizada 25) de Sarmiento, provincia de Chubut. Actualmente, el pequeño, vive en la ciudad sureña de Comodoro Rivadavia junto a su familia que está compuesta por sus padres, dos hermanas y su perrito.

Desde pequeño, vivió momentos y creó vínculos con el Ejército Argentino. El RI Mec 25 participó en la Operación Rosario y en el desarrollo de la Guerra de Malvinas.

Desde que comenzó la escuela primaria, Thiago lleva un bordado de las Islas Malvinas en el bolsillo del guardapolvo. Lleva ese bordado en su pecho, cerca del corazón, como una medalla, como algo que se quiere. Jessica contó a Vía Malvinas, “uno le enseñó desde chiquitito el tema Malvinas y él sabe muy bien. Le retrucó a la maestra, se la peleó y las Malvinas son argentinas, como él dijo“.

En su pecho, el bordado de Malvinas, cerca de su corazón.Jessica Gómez

Este jovencito patriota, verdadero heredero y defensor de la Causa Malvinas, sale a pasear los fines de semana junto a sus hermanitas, padres y su perro. Van por la playa de Comodoro Rivadavia, siendo custodiados por el inminente Cerro Chenque, (accidente geográfico característico de la ciudad petrolera). Nada lo pone nervioso en ese momento pleno, lleva su pelota y se dedica a jugar, le encanta el fútbol y practica ese deporte en un club de su ciudad. Su mamá dijo que íntimamente, Thiago Huenchillán, sueña con llegar a Boca Juniors.

Así como es, pequeño, humilde de espíritu, juguetón y soñador; en fin, un niño. Así también es de aguerrido, patriota y defensor de lo nuestro. Él no peleó ni defendió la bandera, ni la soberanía en las islas, pero sí lo hizo en el campo académico, donde sus convicciones fueron tan grandes que llevó a retractar los dichos de su maestra.

Así de grande fue ese “pequeño soldado”, que se expresó desde el corazón y que hoy es reconocido por su acto, porque hay que tener valor para contradecir a la maestra. Hoy recibe el afecto y reconocimiento de los propios Veteranos de Guerra, quienes le entregaron una Bandera Nacional, como gesto de agradecimiento, como legado y como premio por su defensa hacia la Soberanía de Malvinas.

Fue sorprendido por los VGM, quienes agasajaron al pequeño defensor de Malvinas.
Los VGM lo premiaron con una bandera malvinera y una gorra bordada con las islas en hilos de oro.