Corría junio y la negociación para renovar el contrato de Diego Maradona como entrenador del "Lobo" aún no estaba definida. El vicepresidente del club, Alejandro Ferrer, decidió romper la cuarentena viajando hasta su casa en Bella Vista y, disfrazado de "delivery", pudo entrar al barrio privado donde vivía en ese momento y convencerlo de cerrar la renovación.

"Cuando se iba a ir Diego, no dormí. Pedí un permiso para ir hasta Buenos Aires y convencerlo. Él vive en un barrio cerrado, así que me vestí de delivery para ingresar y pedirle que renueve", contó Ferrer en declaraciones a TyC Sports.

"Fue un enamoramiento recíproco. La gente del Lobo es parecida a los napolitanos y lo hicieron enamorar del club. Todo el día está vestido con la ropa del club, respira Gimnasia, y uno como hincha se emociona verlo así. En su casa están sus cuadros como jugador y al lado los de Gimnasia. Incluso nos pidió ser socio del club, él quiere pagar su cuota social", relató el dirigente.

Luego de defnir su continuidad, Maradona dejó su casa de Bella Vista para mudarse a un country de Brandsen y estar más cerca del predio de Estancia Chica, donde entrena el plantel de Gimnasia.

Fuente: Noticias Argentinas