Tenía un documento de identidad de cuando era niña. Estuvo muchos años impedida de renovarlo porque sus labores como trabajadora rural han dañado sus manos


Una curiosa historia, con final feliz, tiene como protagonista a Andrea, una jujeña radicada en Mendoza, que al no tener huellas dactilares no podía revalidar su identidad.

Andrea padecía un problema que la afectó durante mucho tiempo, ya que su acceso a la renovación del Documento Nacional de Identidad se veía obstaculizado porque sus huellas dactilares se volvieron irreconocibles tras varios años de trabajo como agricultora en condiciones precarias.

Ahora logró actualizar su DNI a partir de la articulación institucional entre el Centro de Acceso a Justicia (CAJ) de Mendoza, el Registro Civil de esa provincia y el Registro Nacional de las Personas (ReNaPer).

Andrea, la trabajadora rural que por no tener huellas dactilares no podía renovar el DNI que poseía desde la infancia.

Miembros del equipo profesional del CAJ de Mendoza conoció a Andrea en el marco de la campaña “Mi primer documento, el acceso a mis derechos”, y rápidamente comenzaron las gestiones para que un equipo especializado certificara que su identidad se correspondía con la del DNI que poseía desde su infancia, y que nunca pudo actualizar por el daño sufrido en sus manos.

Andrea ya recibió su nuevo DNI y el Centro de Acceso a Justicia de Mendoza continúa acompañándola en la realización de distintos trámites a los que hasta hace poco no podía acceder.

Un informe de la Dirección Nacional de Promoción y Fortalecimiento para el Acceso a la Justicia agrega que entre otras intervenciones, se le otorgó un patrocinio jurídico gratuito para rectificar la partida de nacimiento de sus dos hijas, quienes ahora podrán llevar su apellido y cobrar la Asignación Universal por Hijo (AUH).





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