Este sábado 25 de diciembre despegó con éxito el James Webb, el mayor telescopio enviado de la Tierra al espacio. Salió a las 9:20 de la Argentina en un cohete Ariane 5 que despegó del puerto espacial europeo de Kurú, en Guayana Francesa.

El telescopio partió hacia el espacio sin ningún contratiempo, pero al tener un cielo parcialmente nublado en Kurú, no se alcanzó a ver de manera continua el ascenso del vehículo espacial.

La NASA escribió en su cuenta de Twitter que con el envío de este nuevo artefacto empieza “una nueva y emocionante década de ciencia” y que el James Webb “cambiará nuestra compresión del espacio tal y como lo conocemos”.

La Agencia Espacial Europea (ESA) en la misma red social afirmó que el despegue “es un impresionante regalo de Navidad”, entre otras cosas para la ciencia espacial.

Por qué es importante el telescopio James Webb

El mayor telescopio jamás enviado al espacio exterior viene desarrollándose hace casi 30 años. Desde la propia NASA afirmaron que este dispositivo permitirá avanzar en el conocimiento de las primeras galaxias que nacieron después del Big Bang y de la historia del universo.

Este artefacto surge a partir de una colaboración entre las agencias espaciales de Estados Unidos (NASA), Europa (ESA) y Canadá (CSA). Su principal objetivo será viajar 1,5 millones de kilómetros de la Tierra, unas cuatro veces más lejos que la Luna.

Intenso trabajo para reemplazar al famoso telescopio Hubble

En ese sentido, permitirá a los científicos estudiar una gran variedad de cuerpos celestes y tendrán la posibilidad de mirar hacia atrás en el tiempo más de 13.500 millones de años para ver las primeras galaxias que nacieron tras el Big Bang.

Quién fue James Webb

James Edin Webb fue el segundo administrador de la NASA entre 1961 y 1968. Tuvo a su cargo la supervisión de los primeros lanzamientos tripulados de la agencia espacial de Estados Unidos, con los programas Mercury y Gemini, que sentaron las bases del programa Apolo, el primero que llevó a un ser humano en la Luna.

James Webb es el telescopio más potente puesto en el espacio y también el más grande. Tiene ocho metros de altura y el escudo solar mide 21,2 por 14,2 metros.

El espejo principal, hecho de berilio, está formado por 18 hexágonos de color amarillo y eso es porque están recubiertos de una finísima capa de oro, el material que mejor refleja al luz infrarroja, que es la que observará el telescopio.