Concluye este 2021 agobiados por la pandemia de Coronavirus y con la esperanza que este 2022 sea más tranquilo y el virus se olvide un poco de nosotros. Consideramos una buena oportunidad para compartir con nuestros lectores las notas que fueron las más leídas por lo que marcaron tendencia en Vía Guaymallén.

En esta caso la mayoría de las notas se refieren a historias de vida de gente que busca superarse ante los difíciles momentos que se viven. Una pareja de fisicoculturistas cuenta cómo se prepara para un torneo internacional; una pastelera que armó una mesa dulce a Lautaro Martínez y a su esposa, la mendocina Agustina Gandolfo; una joven fotógrafa que retrata a bebés; un refugio de perros que necesita ayuda para continuar y la historia de un vendedor de empanadas al que la pandemia no le permitía trabajar.

El amor en una pareja de fisicoculturistas

La pareja de fisicuculturistas se prepara para competir en un torneo internacional.

Ivana Velázquez Araya y Franco Peluso son una pareja que juntos practican el fisicoculturismo y se están preparando para participar de un torneo internacional de esa disciplina.

Ivana comenzó hace 5 años por su parte Franco lo practica desde hace 9. Actualmente están trabajando a full para ganar la Copa Mercosur 2022.

Destacan que hacer esta actividad en pareja en muy bueno, ya que la preparación es muy difícil y el fisicoculturismo es un deporte muy egoísta.

Cuentan lo difícil que es practicar esta disciplina ya que es una lucha constante económica y mentalmente. Ella tiene 3 trabajos y es estudiante universitaria, por su parte Franco trabaja y entrena todo los días.

“La rutina requiere de mucho esfuerzo y mucha disciplina con las comidas sobre todo que deben estar a horario. También, necesitamos descansar más que bien ocho horas recomendadas”, destacó la pareja.

Ivana decidió entrenar tras salir de una relación en la que sufría violencia de género. Cuenta que logró recuperarse y ahora se siente fuerte y tiene el control de su vida”.

Una pastelera que trabaja para famosos

Melisa Sabatini con Agustina Gandolfo y Lautaro Martínez en el bautismo de Nina. Gentileza

Melisa Sabatini es una joven emprendedora que se encargó de preparar la mesa dulce del bautismo de Nina, la hija de Lautaro Martínez y la influencer mendocina Agustina Gandolfo.

La celebración fue íntima y encargaron una torta principal y pequeños pasteles cuenta orgullosa. Melisa relata que se contactó con Agustina por las redes sociales y luego le hizo llegar uno de sus productos que le gustaron y de ese momento mantenemos contacto por WhatsApp.

“Por lo visto le encantaron las tartas porque me las encargaba todos los fines de semana hasta que me llegó un mensaje donde me pedía presupuesto para la mesa dulce del bautismo, lo aceptó e “hice gustosa el trabajo que, por cierto, resultó muy bueno”, destacó.

Melisa estudió en la Escuela Internacional Islas Malvinas. Actualmente está cursando pastelería profesional en “Ott Educación Superior”, un instituto de Buenos Aires. El día de hoy posee un emprendimiento y ofrece sus trabajos desde su página de Instagram.

Retrata a bebés desde que nacen

Un autoretrato de la fotógrafa mendocina Rocío López con su hija. Gentileza

Se especializa en retratar los momentos desde los primeros meses de vida de los bebés. Rocío López una fotógrafa y artista de 25 años que tiene su estudio en Guaymallén y cuenta que le apasiona este trabajo.

Desde chica siempre trabajé de niñera y tengo una hermosa relación con los niños, cuando descubrí la fotografía no podía creer lo que podía lograr con los bebés, cuenta a nuestra periodista.

Comenzó armando su primer estudio con la ayuda de sus padres en su casa, luego se especializó e invirtió en accesorios para retratar niños. Estudió en el Instituto de Educación Superior Manuel Belgrano de Las Heras y se especializó en “recién nacido”. También aprendió técnicas de envolturas para los recién nacidos para aplicarlos en sus trabajos.

La joven explica que la situación laboral es muy dura, ya que hay muchos fotógrafos amateurs, asegura que no es fácil conseguir trabajo y destaca que es “Es momento de que las personas vean a nuestro trabajo como arte”.

Un refugio de perros que necesita ayuda

Rousi busca desesperada un nuevo refugio para sus 75 perros rescatados de la calle. Ignacio Blanco/Los Andes

Rousi es una mendocina que creó un refugio para albergar perros callejeros, actualmente tiene 75 inquilinos de todos los tipos y edades pero necesita de ayuda para poder seguir ayudando.

El refugio esta en Rodeo de la Cruz, pero necesita urgente cambiar de lugar, por lo que convoca a voluntarios que quieran sumarse a la causa.

Esta mendocina, que vive junto a su hija y no recibe ayuda de nadie cuenta que todo lo hace por amor a los perros que recoge de la calle. En estos días la propietaria la desalojó pero recibió de donación un terreno en Los Corralitos, por lo que necesita trasladar el refugio a ese lugar.

En este momento, el pedido de Rousi es de voluntarios, manos que estén dispuestas a ser parte de la construcción del nuevo refugio perruno. “Esta oportunidad no estamos pidiendo plata, sino manos”, expresó Delfina, una de las voluntarias.

El desafío es grande ya que no solo tienen que construir los caniles sino también el de una vivienda para que viva Rousi.

La pandemia no lo dejó vender empanadas y la polémica

Gustavo Lescano un emprendedor que no pudo trabajar por la pandemia, la otra cara de la Fase 1.

La historia se hizo viral, un joven que lo vio subió a las redes la situación de un emprendedor que se puso a vender empanadas en la vía pública porque la Fase 1 decretada por la pandemia de Coronavirus no lo dejaba trabajar.

Por lo que, desde las redes sociales, pedían ayuda y colaboración para el hombre. Gustavo Lescano, así se llama, se había puesto a vender empanadas en la vía pública pero dijo que las autoridades no le permitían hacerlo y expresó en ese momento “Estoy muy nervioso, de esto vivo. Mis hijos dependen de mí

El hombre ofrecía sus servicios de cocinero para hornear empanadas en casamientos, cumpleaños, etc. Criticaba el hecho de que por la Fase 1 nadie podía salir a trabajar en la calle por lo que reclamaba algún trabajo digno.

Publicada esta nota, la Municipalidad de Guaymallén le levantó el puesto de venta que tenía en la vereda de su casa y desde la comuna aclararon que el emprendedor no contaba con los permisos pertinentes para realizar dicha actividad.

Por su parte Gustavo manifestó “Me dijeron que no podía vender en la vía pública porque no era higiénico. A mí nunca me han reclamado nada sobre la comida que vendo, es todo casero y limpio”.