Lizardo Ponce vivió una noche de emoción este lunes en La Academia, programa que conduce Marcelo Tinelli. El cordobés fue sorprendido por su familia que viajó desde Córdoba y hacía tiempo no lo veían.

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“Estoy esperando que puedan venir, pero se les complica”, había dicho Lizardo luego de su performance de reggaeton. Además, explicó que hace tiempo está sin verlos y sobre todo a su ahijado Santino.

“Él tiene autismo y no puede estar yendo y viniendo para todos lados porque está como adaptado a su realidad, a su día a día. Es muy estructurado. Y es muy difícil moverlo desde ese lugar. Por eso es que mi familia todavía no pudo venir, porque están esperando el momento en que él pueda venir porque no lo quieren dejar allá”, explicó.

En un momento, mientras veían fotos en la pantalla gigante del estudio, la misma se abrió y por allí ingresaron justamente los familiares de Lizardo y allí el influencer habló de la importancia del apoyo.

“Para mí fue un proceso muy difícil aceptarme y quererme tan cual soy en una sociedad que hace 10 años era muy distinta. Me costaba aceptarme más que nada por la mirada de los demás. Y me costó mucho”, cotó Ponce.

Y agregó: “Yo no encontré otra manera de hacerlo que llevándolos al psicólogo conmigo. Porque no me animaba a hacerlo solo, y la verdad es que me aceptaron y me dijeron que cualquier decisión que a mí me haga feliz iba a estar bien y me acuerdo de unas palabras de mi papá que las llevo grabadas. Me dijo: ‘esto no es un tema para nadie, que si para alguien mi sexualidad y mis decisiones o las persona que elijo para estar les llama la atención es gente que no tiene que estar en mi vida’, y así es como vivo. Lamentablemente no es así en todas las casas”.

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El padre de Lizardo tomó la palabra y dejó un profundo mensaje: “Lo que uno busca, y lo que más quiere, es que sean felices, lo demás es anecdótico. Tuvimos debates muy importantes sobre la Ley de matrimonio igualitario, previo a eso tuvimos la posibilidad de discutirlo, ver, ir aprendiendo, y era algo muy sencillo, una cuestión de derechos. Era una cuestión de cada uno pueda ser feliz. Lo que pasa es que somos una sociedad morbosa, pensamos en lo que sucede detrás de una puerta, y por eso suceden muchas cosas. Pero no es así, hay que dejar que la gente sea feliz. Siempre y cuando no dañen a otros, hay que ser felices”.