La interna radical estalló en la previa de la jura de los diputados electos en los pasados comicios legislativos. El sector alineado al senador Martín Lousteau, que rechaza la continuidad de la jefatura de Mario Negri, finalmente rompió el bloque y conformó un espacio propio que será conducido por otro cordobés, Rodrigo De Loredo, una de las figuras del batacazo electoral.

Negri fue reelecto para presidir el bloque radical mayoritario, que tendrá 33 miembros de 15 provincias, mientras que Evolución -que se mantendrá dentro de Juntos por el Cambio- tendrá 12 integrantes de ocho distritos.

Mario Negri en Diputados (La Voz / Archivo).

Los disidentes son De Loredo, los porteños Emiliano Yacobitti, Martín Tetaz, Carla Carrizo y Dolores Martínez, la cordobesa Gabriela Brouwer de Koning, la bonaerense Danya Tavela, la santafesina Victoria Tejeda, el neuquino Pablo Cervi, la entrerriana Marcela Antola, el puntano Alejandro Cacace y el pampeano Martín Berhongaray.

Además de convocar a los comicios internos, la cúpula radical preparaba una “desautorización” al bloque Evolución, a través de un documento donde constará que los únicos bloques del partido son los que presidirán Negri y Naidenoff. En la práctica, impedirán que Evolución utilice la sigla UCR y la palabra “radical”.

Negri y su par del Senado, Naidenoff, recibieron el respaldo de los gobernadores Gerardo Morales (Jujuy) y Gustavo Valdés (Corrientes) para seguir al frente de sendos bloques, a contramano del reclamo de un grupo de legisladores que exigían una renovación.

Los disidentes son De Loredo, los porteños Emiliano Yacobitti, Martín Tetaz, Carla Carrizo y Dolores Martínez, la cordobesa Gabriela Brouwer de Koning, entre otros. “La gente no se fija en esto, porque tiene muchos problemas a diario a causa de un Gobierno Nacional a la deriva. Y Juntos por el Cambio permanecerá unido”, aseguró De Loredo.

De Loredo dijo que no hay que "dramatizar" la interna de la UCR y que la gente mira "otros problemas". Foto: Castillo Pedro

Especulaciones mezquinas

La respuesta al planteo llegó por la tarde, al cabo de otra reunión en el quinto piso del Anexo de la Cámara, donde Negri fue ratificado presidente por quinta vez consecutiva. “No es tiempo de especulaciones mezquinas. Que la sociedad esté tranquila: nunca seremos cómplices del Gobierno”, expresaron los 33 diputados orgánicos.

A su vez, calificaron la decisión de romper como “una práctica claramente antidemocrática e injustificable”, y advirtieron: “Nos preocupa que se le dé la espalda a lo que la sociedad votó el 14 de noviembre: un radicalismo unido para derrotar al populismo”.

Reproches

En un duro comunicado, el nuevo bloque blanqueó sus reproches al liderazgo de Negri. “Hemos tomado esta decisión porque no estamos de acuerdo con que se permitan las mismas vocerías que vienen expresándose en nombre del partido desde hace décadas”, argumentaron los diputados.

En ese sentido, subrayaron que “no es una cuestión de nombres, sino de representación social”, ya que “los argentinos deben ver su voto reflejado en la conformación de los bloques y en la distribución de roles en las Cámaras”.

La semana pasada, los díscolos habían reclamado la jefatura del bloque para Yacobitti, pero Negri se impuso en cantidad de adhesiones -27 contra 15-. Entonces redoblaron la apuesta y reclamaron la presidencia del interbloque para De Loredo, pero les respondieron que el cargo le pertenece al PRO porque tiene más diputados, y que además quien lidere la coalición debe presidir alguno de los tres bloques.

Disidentes

Es la tercera vez que el radicalismo disidente se resiste a integrar el bloque. En 2013, Lousteau y su par Carla Carrizo armaron un bloque propio llamado Suma+. Luego, en 2017, ambos se negaron a incorporarse por diferencias con el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta.

Esa interna se saldó en 2019, cuando Lousteau fue candidato a senador. En aquella oportunidad, ante el mismo reclamo de renovación, “Guga” logró que le cedieran la vicepresidencia del Senado y varios cargos para diputados que le responden. Sin embargo, esta vez no se conformaron con ocupar segundas líneas y fueron más lejos.