La pandemia y su consecuente cuarentena provocaron que cientos de establecimientos comerciales se vieran afectados ante las restricciones impuestas. Algunos, pudieron reconvertirse y amoldarse a la situación; otros, sólo vieron una posibilidad: cerrar sus puertas. Y esto último fue lo que le ocurrió a la tradicional parrilla La Taba, quien dijo adió definitivamente.

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La Taba se ubicó durante casi 21 años en barrio Talleres Oeste, y se convirtió en el clásico comedor popular con impronta de peña, ideal para las familias y los amigos que querían comer bien y al mismo tiempo, compartir de la música en vivo. Pero, el pasado domingo dijo adiós después de tres años de complicaciones económicas agudizadas por la pandemia.

La peña funcionaba como un impulsor de artistas cordobeses, que hacían sus primeras presentaciones en el lugar frente a las decenas de familias que allí llegaban de jueves a domingo. En La Taba se daba trabajo -al menos- a diez personas que ahora se quedaron sin ese ingreso.

Según su dueño, Mario Rey, la crisis venía desde antes de la pandemia, pero se acrecentó después de meses de tratar de trabajar durante el 2020 con el formato delivery, algo que para los clientes del local no era una opción elegible.

Surfeando esas dificultades, a finales del año pasado lograron festejar sus 20 años con un show acotado, y abrir adaptando el espacio al distanciamiento exigido por protocolo. Sin embargo, esta segunda ola hizo imposible afrontar los costos fijos que tenía el lugar que antes de la crisis sanitaria contaba con 120 asientos y después con 60.

Con ese número reducido, más el horario acotado, más la subas en los costos, las cuentas se hicieron impagables, según indica Rey. A eso él le suma la “falta de empatía” por parte de algunos de los actores que conforman la cadena: por ejemplo los dueños de los locales.

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Una despedida dolorosa

Una semana atrás desde La Taba anunciaban la triste noticia asegurando: “Resistimos cuanto pudimos. Pusimos esfuerzo, pero quizás faltó empatía. Nos vamos con la ilusión de volver, en algún momento, en otro lugar”.

Consultado sobre esto último, Rey aseguró que realmente quisiera volver con la peña aunque fuese con otro formato: “¡Cómo no lo voy a intentar de nuevo! Quisiera que no fuera definitivo el cierre…”.

En ese sentido el empresario está pensando en un formato más grande, en otro espacio pero que además garantice mayor cantidad de entradas vendidas para poder solventar los gastos, porque la modalidad de cena show con la que trabajaban quedó en medio de una encrucijada que impedía la rentabilidad.

“Se podría planificar algo con una capacidad mínima de 200 lugares para poder llevar a artistas que convoque ese número”, dice Rey y vaticina: “Ya no van a existir pequeños locales rentables con música, la escala tendrá que ser mayor”.

Sobre cómo fue el cierre del lugar, el empresario manifestó su dolor por lo ocurrido el fin de semana y contó que hubo clientes que hasta lloraron por quedarse sin ese espacio. “La decisión de cerrar me puso muy triste, pero se hizo liza y llanamente irremontarle como negocio”, cerró.