Este fin de semana se presentará la obra Revolución es liberación, un espectáculo de relatos y canciones que protagonizan el Grupo Angelelli y Mariano Saravia y que se podrá ver este viernes, a las 22, en Río Arriba de Agua de Oro y el domingo, a las 20, en Cocina de Culturas de Julio A. Roca 491, con un bono espectáculo de 200 pesos.

Guillermo Mariani es uno de los integrantes del grupo de religiosos, con el que conversamos no solamente del espectáculo.

-¿Los textos están relacionados con la Teología de la Liberación?

-Es una historia del grupo sacerdotal Angelelli que nació prácticamente con la Teología de la Liberación y se alimentó de toda la teología que creció en Latinoamérica, sí.

-Esa interpretación de la Teología ¿sigue vigente o ha cedido terreno?

-Ha habido cesión de terreno en los campos de la Teología tradicional que ya en muchas cosas queda en ridículo; el progreso de la Teología la Liberación ha dado un paso más, sin perder nada de su vigencia en la práctica, a otra que se llama la Teología Procesual. Hace una especie de balance de todo el proceso de cambio en la Teología hasta llegar en los últimos niveles a una Teología mucho más volcada a lo humano. La revelación fundamental se convierte en que el único modo de relación auténtica con Dios es la relación auténtica con el ser humano y que la presencia de Dios puede ser afirmada de otra manera, en la historia de la Humanidad y de la creación.

-Ahí entraría la interpretación del Jesús Histórico.

-Claro, el Jesús Histórico entra especialmente con su humanidad.

-El pensamiento de la Teología de la Liberación, la opción por los pobres, ¿está de alguna manera contrapuesto al pensamiento dominante de la Iglesia Católica?

-Hay una diferencia fundamental entre Iglesia Católica e institución. La institución no ha sido fundada por Jesucristo, ha sido armada por los hombres con muchas cosas que se presentaron como venidas de Dios; pero en realidad es una construcción humana desmontable en sus partes beneficiosas y en sus partes dañosas. Como pensamiento religioso, la novedad es poner en el centro de la Creación y de la Historia la persona de Jesús como hombre y estudiar su testimonio humano para hacer una especie de barrido con la imagen de Dios de todo lo que es la Historia no como una persona con cualidades humanas y sin ninguno de los defectos humanos sino como el espíritu que va animando toda la Historia.

-¿Y esa esa Institución se ha alejado de los pobres?

-En muchos aspectos, sí. En todo lo que ha venido del cultivo del poder. Incluso a los pobres en muchas oportunidades se los ha utilizado como elementos para aumentar la influencia, para desarrollar la cultura del miedo y de la condena, y del castigo. Eso ha traído una especie de soberbia en la parte más intelectual, de pensamiento más claro, en la Iglesia . Eso ha provocado un alejamiento de la pobreza, no solamente de la pobreza material sino en la pobreza de razonamiento, en el pensamiento, en la elaboración de lo imaginativo. Entonces, se convirtió en imaginativo con todo lo que son las canalizaciones, las intercesiones ante Dios, esa especie de supermercado de ofertas que va haciendo manchas del poder de la Iglesia.

-¿Hay contradicción en un católico que pueda ser favorable al aborto?

-Es difícil de entender que sea favorable al aborto si se respeta la vida humana. Favorable a la despenalización, absolutamente sí. Yo, personalmente, con el grupo de curas con los que nos reunimos y con mucha gente laica pensamos que hay muchas cosas que pueden hacerse para disminuir los abortos, quizá no sea posible pensar en una supresión abosoluta sin que haya represión, pero disminuir los abortos favoreciendo la intervención psicológica, los especialistas, la ayuda social, la comprensión de esa problema, sacarlo de una especie de condenación previa, para todo que eso sea posible es indispensable que sea despenalizado y que nadie siquiera piense en el aborto, si está pensando que con eso ya empieza a merecer un castigo, va a presentarse para decir que está en una situación de apuro y para ser auxiliado.

Grupo Angelelli con Mariano Saravia

-En torno al debate se genera lo de una eventual separación de la Iglesia del Estado.

-Sí. Venimos sosteniendo hace mucho que es indispensable que se diera. Estamos atrasadísimos con eso porque la única manera de una Iglesia libre que pueda cumplir con su misión de denuncia y de remedio de las necesidades es que haya absoluta separación entre Iglesia y Estado, de todo eso que la hace muchas veces dependiente y muchas veces es imposible proceder con la libertad que debiera proceder en los casos de Justicia.