Compartieron información sobre el estado de la causa que será llevada a la Corte Suprema de Justicia de aquel país.


El canciller, Jorge Faurie, recibió este miércoles a la madre de Víctor Saldaño, el único argentino condenado a la pena capital en Estados Unidos, quien permanece desde 1996 en el “corredor de la muerte” de una cárcel de Texas a la espera de su ejecución por el asesinato de un comerciante, un año antes.

El Ministerio de Relaciones Exteriores informó que Lidia Guerrero y su abogado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Juan Carlos Vega, fueron recibidos por Faurie, funcionarios de derechos humanos, consulares y jurídicos de la Cancillería.

Durante el encuentro compartieron información sobre el estado de la causa que en esta etapa, luego del segundo juicio, será llevada a la Corte Suprema de Justicia de los EEUU.

“Argentina hace gestiones para sumar apoyo para que la Corte considere favorablemente la admisión del caso con el fin de conmutarla pena de Saldaño, de acuerdo a la recomendación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos”, indicó el Ministerio en un comunicado.

Las autoridades destacaron que hace más de 20 años que “la Cancillería Argentina en las diversas administraciones, ha venido acompañando con gestiones políticasy judiciales tanto ante los tribunales de EEUU como ante la CIDH y brindado apoyo consular Saldaño y a sus familiares”.

“El Gobierno Argentino sigue este tema con preocupación por la sensibilidad humana del caso, dado que nuestro compatriota está en el corredor de la muerte luego que le fuera aplicada la condena de la pena capital”, que “el Estado Argentino no reconoce y que trabaja en la esfera internacional para su abolición”, indicaron.

Nacido en Córdoba en 1972, Saldaño se fue de su casa a los 18 años para recorrer otros países y finalmente se quedó a vivir en Texas, donde en noviembre de 1995 junto con un amigo secuestró a Paul King, de 46 años, y cuando el hombre quiso escapar lo mató a tiros, por lo que luego fue detenido.

En 1996 fue juzgado y sentenciado a muerte con inyección letal -su amigo confesó y le dieron perpetua-; el fallo fue apelado por vicios “racistas” y ratificado en otro proceso en 1999, sentencia que convalidaron tras otras apelaciones. Y fue condenado nuevamente a la pena capital en 2005.

​Saldaño lleva más de dos décadas en el corredor de la muerte en cárceles de Texas, mientras siguen las apelaciones en Estados Unidos, donde primero pidieron que lo alojen en una cárcel común y después en un neuropsiquiátrico, ya que está afectado por el aislamiento y las severas condiciones de prisión.






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