La temporada oficial para el avistaje empieza en junio hasta mediados de diciembre, pero los primeros ejemplares ya sorprenden a los turistas. 


En esos 7 meses, aprovechan las aguas calmas de los golfos Nuevo y San José para reproducirse, dar a luz y acompañar a sus ballenatos en las primeras incursiones por el fondo del mar. Por sus condiciones naturales, Península Valdés fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1999, y fue elegida por la revista National Geographic como uno de los 10 mejores lugares de todo el mundo para ver ballenas. En este sentido, mientras dura la temporada, las “Gigantes de Valdés” se cuentan de a cientos, lo que garantiza avistajes dinámicos, de varios ejemplares, en diversas situaciones y comportamientos.

Avistaje de ballenas desde embarcación.

“Como todos los años, en esta época los que vivimos en Puerto Madryn comenzamos a mirar hacia el golfo en nuestras caminatas para buscar las primeras ballenas. Los que tienen más oportunidad de verlas son los guardaparques municipales del área de protección “El Doradillo”, esas playas que se encuentran a sólo 13 kilómetros de la ciudad, que tienen una extensa costa de 25 kilómetros. Ellos miran todos los días al golfo y allí tienen la primera oportunidad de verlas y comunicar a todos, que han tenido esa primera experiencia”, expresó la Secretaria de Turismo de Puerto Madryn, Mariela Blanco.

Avistaje desde la costa

A sólo 15 kilómetros de la ciudad, el Área Natural Protegida El Doradillo es uno de los mejores lugares para ver de cerca las rutinas de cortejo, nacimientos y cómo las ballenas madres les enseñan a nadar a sus crías de una punta a la otra de la playa. De acceso libre y gratuito, es un espectáculo único en el mundo que se recomienda maridar con unos mates y canasta de picnic.

Avistaje desde el fondo del mar

Una de las últimas propuestas turísticas que surgió en relación a las ballenas es la del semisumergible Yellow Submarine. Única en el mundo entero, se trata de la primera embarcación diseñada especialmente para avistar ballenas, que permite a los pasajeros observar a las ballenas tanto en superficie, desde la cubierta superior, como desde la cabina submarina, a través de las 40 ventanas que tiene bajo el nivel del agua. Además, la nave cuenta con hidrófonos para poder escuchar los sonidos que emiten las ballenas.






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