Polenta con salsa bolognesa: la receta más fácil para el invierno
Una alternativa económica, rendidora y perfecta para reconfortar el cuerpo cuando bajan las temperaturas.


Hay recetas que forman parte de la memoria afectiva de muchas familias, y la polenta con bolognesa es, sin dudas, una de ellas. Con una historia que nació en el norte de Italia y se transformó en un clásico rioplatense, este plato sigue vigente en los hogares gracias a tres grandes virtudes: es económico, rinde un montón y se resuelve en apenas 35 minutos.

El aroma de la salsa cocinándose lentamente y la textura de la preparación recién hecha remiten de forma directa a las cocinas de las abuelas y a esas mesas largas que transmiten una sensación de abrigo indispensable durante los meses de invierno.

El secreto de esta polenta está en la combinación perfecta de ingredientes simples y un procedimiento al alcance de cualquiera. Además, es una propuesta noble que admite múltiples variantes y se consagra como la opción ideal para compartir un almuerzo o una cena reconfortante en familia.
La lista combina elementos básicos de la alacena, carne vacuna y el toque justo de lácteos para dar cremosidad:
Para la polenta:
Para la salsa:
Para el toque final: Queso cremoso para gratinar y queso rallado extra a gusto.


El gran secreto para que este plato sea un éxito consiste en sazonar bien el líquido de cocción y lograr una salsa espesa y bien integrada:

La polenta con bolognesa puede guardarse en la heladera hasta tres días dentro de un recipiente hermético o congelarse durante dos meses. Para recalentarla y que no quede dura, lo más recomendable es agregarle un chorrito de agua, leche o caldo a la polenta para que recupere su textura cremosa. Por su parte, la bolognesa puede calentarse por separado y servirse nuevamente por encima, manteniendo intacto el sabor de uno de los grandes clásicos de la cocina casera argentina.