Medidas preventivas, efectos económicos, flexibilizaciones en estos más de tres meses de pandemia.


El caso de Catamarca es el que más resuena en el país. Hasta el momento es la única provincia de la Argentina que no registró ningún caso positivo de coronavirus en los 100 días de cuarentena desde que el gobierno nacional la decretara.

Sin embargo, las medidas y los controles llegaron a la provincia antes de aquel anuncio de Alberto Fernández. Allá por el 10 de marzo, se comenzó con las primeras medidas: Los eventos masivos fueron suspendidos y comenzaron los controles en los accesos a la provincia. El siguiente paso fue la utilización obligatoria del barbijo o tapabocas a los pocos días, cuando aún la medida no era recomendada desde la OMS.

La ministra de Salud provincial, Claudia Palladino, expresó en aquel momento que la situación catamarqueña respondía a “una sumatoria de factores”, entre ellos que son “pocos habitantes, 400 mil y el ingreso de comprovincianos desde otro países en porcentaje fue menor a otras provincias. Fuimos la primera provincia que comenzamos a trabajar con el barbijo a pesar de tener cero casos, también como una manera de cuidar al otro y como un signo visible de que tenemos que cuidarnos ante esta situación epidemiológica particular”, aseguró.

Claudia Palladino. Ministra de Salud de Catamarca.

Con el correr de los días y de los controles, las necesidades de los diferentes sectores sociales comenzaron a aparecer y ante la falta de positivos de Covid-19, desde el COE de emergencia comenzaron lentamente las flexibilizaciones. Comercios, trabajadores independientes, empleadas domésticas, el juego de quiniela, entre otras, fueron quiénes dieron el puntapié inicial para comenzar con la reactivación económica. Sumado a eso el endurecimiento en los controles fue hacia el exterior. Los ingresos a la provincia se cerraron y solo se podía acceder por San Fernando.

Las autoridades desde el primer momento se mostraron cautelosas ante la situación, así lo manifestó el gobernador, Raúl Jalil en una entrevista a fines de mayo: “Todas las medidas que tomamos en estos meses, el gran trabajo del personal de salud y de seguridad, y la colaboración de la comunidad nos han dado el tiempo suficiente para fortificar el sistema de respuesta sanitaria. Sabemos que puede haber casos en nuestra provincia y no podemos bajar la guardia”.

Raúl Jalil. Gobernador de Catamarca.

Actividad física, bares, restaurantes, toda la actividad comercial, mercados, ferias, misas, e inclusive las escuelas de período especial pudieron cerrar su ciclo lectivo de manera presencial. La vida cotidiana de los catamarqueños fue adaptándose a la nueva normalidad. Desde el COE se destaca constantemente la responsabilidad de la gente y la concientizacion constante sobre la emergencia santaria producto de la pandemia.

En las últimas semanas los hoteles y casinos volvieron a la actividad así como también el transporte interurbano y el turismo interno que se habilito este viernes, sin embargo, paralelamente, Catamarca tiene restringido el ingreso para todo comprovinciano que no sea considerado trabajador escencial. Aunque se ha planteado la posibilidad de asistir a pacientes de otras provincias en caso de que ocurra un colapso del sistema.

El paisaje, los controles, la cantidad de habitantes, la responsabilidad ciudadana y para muchos la protección de la Virgen del Valle hace que Catamarca en estos momentos sea una provincia privilegiada, sin coronavirus y ojalá se mantenga de está manera.

Virgen del Valle. Prensa Catedral de Catamarca.




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