El precio promedio Siglea (Sistema Integrado de Gestión de la Lechería Argentina) de noviembre/21 pagado al productor lechero fue de 33,70  $/litro (486,41 $/kilo de sólido). Representa un aumento del 1,2% respecto a octubre, muy por debajo de la suba de costos.

Si bien respecto a doce meses atrás representa un 65% de aumento, mes a mes este aumento se va licuando.  Medido en dólares, la caída del precio en el mes fue de casi el 4,5%. Todo esto se refleja en una erosión creciente de la rentabilidad.

La respuesta de los tamberos en lo que va del año ha sido aumentar la producción un 4%, lo mismo que Uruguay, los dos países de mayor aumento entre los países productores.

La exportación en los primeros nueves meses de año marca una suba interanual del 2.9% expresado en equivalente litros de leche y del 18,2% medido en dólares, una locomotora que se lleva el 24% de la leche producida.

Con la leche en polvo y los quesos representando el 70% de lo exportado. El consumo interno, que es el mayor destino comercial, no repunta debido a la pérdida de poder adquisitivo del salario, teniendo como referencia que la canasta de productos lácteos subió entre el 60% y el 65% de noviembre a noviembre, por encima de la inflación y del aumento de salarios.

Tambo / ganadería Foto: Orlando Pelichotti / Los Andes Foto: Orlando Pelichotti

Esto le pone indirectamente un techo al precio que puede recibir el productor. El precio de los insumos (productos veterinarios, agroquímicos y suplementos) ha hecho crecer los costos, lo que obliga a extremar todo lo relacionado a un uso eficiente de los factores de producción.

El tambo es una actividad que requiere alta dedicación, mucho conocimiento aplicado y suficiente escala, todos anticuerpos necesarios para resistir un entorno complejo.

Dentro de esta complejidad se resalta la frase siempre cierta que dice que “el tambo produce con costos en dólares, pero vende su leche en pesos”. Esto por ahora no parece que vaya a cambiar.