La producción de cereza se consolidó en Mendoza como un negocio atractivo. Según las estimaciones, la producción de este año podría aumentar un 15% -es decir, casi 600 toneladas más que la temporada pasada- gracias a la entrada en producción de las nuevas plantaciones realizadas hace cuatro o cinco años, y porque otras huertas recientes alcanzarán su plena producción.

La provincia de Mendoza cuenta con 700 hectáreas dedicadas a la producción de cerezas. En 2020 la producción osciló entre 4.000 y 4.500 toneladas. Cerca de 1.500 toneladas se enviaron a la industria (básicamente de marrasquino) y 3.000 toneladas se destinaron al consumo fresco (parte de eso se exportó).

Con planificación, también puede seguir creciendo mucho más en el largo plazo. Argentina quiere diferenciarse de Chile (principal competidor) ofreciendo fruta temprana de excelente calidad para cubrir la demanda insatisfecha de los principales países consumidores del hemisferio norte, como China.

Mendoza tiene las condiciones ideales para cultivar este cultivo gracias a su gran amplitud térmica, horas frías, altitud y radiación solar. Estos factores permiten a los productores cosechar sus frutos de cereza antes de cosechar la misma variedad en otras provincias o en Chile.

La superficie y la producción aumentaron en la Patagonia gracias a grandes capitales de inversión, pero sus frutos ingresan al mercado más tarde por lo que hay que aprovechar la producción mendocina que sale antes al mercado.

Cosechas de cereza, Luján de Cuyo Foto: Ignacio Blanco / Los Andes Ignacio Blanco | Los Andes

La floración este año pareció comenzar una semana antes de lo esperado en el área de Maipú y Luján, pero comenzó normalmente en el Este y el Valle de Uco. Por ello existe el riesgo de heladas para esta época del año. Una temperatura de -3 ° C puede afectar a más del 30% de los cultivos si el estado fenológico de las plantas está en plena floración o cuajado.

De hecho, las heladas tardías, junto con la falta de agua y la inseguridad, son una de las principales preocupaciones del sector.

Hay que remarcar que el productor de cerezas mendocinas debería tener expectativas moderadas por la falta de agua provocada por la actual sequía. Un clima seco es peor que la helada y más si se presentan ambos eventos en combo.

Y un punto que merece párrafo aparte es la disponibilidad de la suficiente mano de obra disponible para la época de cosecha, que como no está mecanizada por la fragilidad de la fruta requiere de dotaciones específicas.