La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, Efsa, es muy estricta con las micotoxinas, como se ve no solo es problema de los cereales u otros productos agrícolas la aparición de estas sustancias tóxicas que ameritan su análisis y certificación. Y claramente no es solo preocupación europea sino en todos los ambientes de buenas producciones.

Alternaria y Fusarium pueden producir altas concentraciones de micotoxinas en la fruta, que también se podrían encontrar en jugos y purés. Por el momento no existen límites legales para este nuevo tipo de micotoxinas, pero se espera que la ley intervenga en el asunto, como ya ha sucedido en el pasado.

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Conociendo el nivel de contaminación por micotoxinas, es posible actuar de forma preventiva. Si resulta con una alta carga de micotoxinas, se debe llegar a la causa raíz para evitar la repetición del ataque de hongos. Además, cuanto más sana es la producción, es un valor añadido para el consumidor.

Además, al realizar ya los análisis, los operadores de este sector se verán favorecidos cuando las leyes impongan restricciones. Las mediciones se realizan en cromatografía líquida con espectrómetro de masas para poder detectar los diferentes tipos de micotoxinas en un solo flujo.

Las micotoxinas son compuestos tóxicos producidos por diferentes tipos de hongos, principalmente pertenecientes a los géneros Aspergillus, Penicillium y Fusarium. En algunas condiciones ambientales particulares, cuando la temperatura y la humedad son favorables, estos hongos proliferan y pueden producir micotoxinas.

Con la realización de servicios analíticos se puede certificar controles sobre casi todos los tipos de micotoxinas, y en todo caso sobre todas aquellas que involucren frutos secos y deshidratados, así como en cereales, harinas y vino.