Los festejos de Año Nuevo llevaron las juntadas familiares en medio de un contexto de aumento de contagios, pero también a los tradiciones controles de alcoholemia que se realizan durante la madrugada. Este año, en la Ciudad de Buenos Aires, se realizaron cerca de 3 mil test con una positividad del 1,3%.

En ese sentido, de los 2.941 controles que se hicieron solo unos 39 conductores no lograron pasar la prueba y, como es usual, dieron sus excusas para evitar la sanción o la retención del auto.

“Me siento apto para manejar”“vengo manejando tranquilo y bien” o “lo tengo resuelto” son algunos de los argumentos que intentaron esgrimir los conductores que superaron el 0,50 permitido de miligramos de alcohol por litro para manejar.

Uno de los conductores al que el resultado le dio 0,89 dijo que “no tenía el cálculo de lo que tomó”, pero que hacía dos horas que había dejado de tomar. Y concluyó: “Por eso vengo manejando tranquilo y bien”.

Los números de los controles de alcoholemia

La Secretaría de Transporte porteña informó que el porcentaje de positividad que tuvieron los chequeos de tránsito fueron del 1,3%, menor en relación a lo que se detectó el año pasado para la misma festividad.

Hubo una positividad del 1,3%, un número menor al registrado el año pasado para la misma festividad (Gobierno de la Ciudad)

“El año pasado hemos tenido el 5 y el 3% en las fiestas, lo cual es bastante positivo el resultado de este año, porque la gente está tomando conciencia de que si maneja no hay que tomar alcohol”, señaló el jefe del operativo, Matías Sugasti.

El procedimiento formal si el conductor da positivo consiste en avisar al fiscal de la Ciudad de Buenos Aires y el vehículo es remitido a la playa de tránsito, al mismo tiempo que se le retira el registro al infractor.