Los controles de alcoholemia y estupefacientes se retomaron con protocolos especiales en diferentes puntos de la ciudad de Buenos Aires a partir de la reapertura de bares y restaurantes.

Debido a la pandemia de coronavirus, la Secretaría de Transporte y Obras Públicas junto al Ministerio de Salud de la Ciudad elaboraron un protocolo especial para prevenir contagios de conductores y agentes de tránsito en los controles de alcoholemia.

Cómo es el operativo

  • Hay dispuestas dos zonas bien delimitadas: la primera, para un primer control con alómetro, y la segunda, para el test con alcoholímetro que determinará el dosaje de quienes resulten positivos del primer control.
  • Los Agentes de Tránsito a cargo del operativo mantienen la distancia social en todo momento y hacen uso permanente de barbijo triple capa, guantes de examinación y máscara acrílica. Además, disponen de alcohol en gel para desinfectarse las manos. El uso de material preventivo es obligatorio durante todo el control y cuentan con material de repuesto para su reposición.
  • El Agente de Tránsito responsable de manipular el equipo de medición de tipo alcoholímetro, realiza el recambio de guantes entre control y control.

Los pasos del control

1) Verificación de la documentación.

2) Examen con equipo tipo alómetro.

3) A quienes den positivo en el examen alómetro, se les realiza el test con alcoholímetro para determinar dosaje.

Control con equipo tipo alométrico

  • El Agente de Tránsito colocará su cuerpo de costado y no de forma directa, evitando que exista una línea directa entre ambos.
  • Se le explica brevemente el procedimiento al conductor del vehículo.
  • Con un soporte alargador que ayuda a mantener la distancia, se acerca el equipo para que la persona realice el control.
  • En caso de haber más de una persona dentro del vehículo, todas deben usar cubreboca y no retirarlo en ningún momento, con excepción del conductor, para la realización de la prueba.

Control para determinar dosaje con alcoholímetro

  • El Agente de Tránsito proporciona el material descartable al conductor siendo éste quien debe romper el envoltorio, manipular la boquilla tanto para acoplarla al equipo de medición como también para su posterior retiro.
  • Se solicita al conductor que se acerque lo más que le sea posible al borde de la ventanilla.
  • Independientemente de cuál sea el resultado del test, la boquilla queda en poder del conductor, indicando que la misma no sea arrojada en la vía pública.
  • En caso que se obtenga un resultado por encima de los dosajes máximos permitidos, además del procedimiento habitual, se solicita al presunto contraventor que aguarde dentro del vehículo, con el cubreboca colocado, evitando lo más posible la cercanía con el personal del operativo, y se da aviso de cuándo debe abandonar el vehículo.
Así son los controles de alcoholemia con protocolo en la Ciudad. (Gobierno de la Ciudad)

Al igual que la Legislación Nacional (Ley 24.449 y modificatorias), el Código de Tránsito y Transporte de la Ciudad establece como límite máximo tolerado de alcohol en sangre, 0.5 gr/l para vehículos particulares; 0.2 gr/l en conductores de moto y 0.5 gr/l en acompañantes; y 0.0 gr/l en conductores profesionales (taxis, colectivos, camiones, etc) y principiantes.

En enero, febrero y marzo, antes de la implementación del aislamiento social, preventivo y obligatorio, se habían llevado a cabo 90.592 controles de alcoholemia, de los cuales resultaron positivos 1.106 (1,2%).