En las primeras horas lo hicieron unas 50 escuelas primarias y 60 de nivel medio.


Después de los dos colegios técnicos que fueron pioneros en la vuelta a la presencialidad en la ciudad de Buenos Aires, otras instituciones técnicas y medias abrirán las puertas en los próximos días, hasta un total de 11 esta semana, informó el ministerio de Educación porteño.

Por ahora, son todas instituciones públicas de gestión estatal. Mientras, los privados que quieran seguir los pasos deberán presentar una nota ante la Dirección de Educación de Gestión Privada comprometiéndose a cumplir con el “Protocolo de actividades educativas de revinculación, orientación e intercambio y actividades presenciales de cierre del año lectivo”.

Comienzo de clases presenciales en espacios abiertos. Escuela Técnica N°27 Hipólito Yrigoyen, ubicada en el barrio porteño de Monte Castro. (Clarín)

“Ayer por la noche se envió el protocolo a los colegios privados. Ahora cada institución deberá estudiarlo y analizarlo en detalle para poder organizarse y cumplir con todas las medidas”, dijeron de Educación de la Ciudad a La Nación.

El mismo medio informó que el martes a la tarde ya habían ingresado algunas consultas y pedidos de autorización a la Dirección de Educación de Gestión Privada: alrededor de 50 escuelas primarias y 60 de nivel medio.

Regreso a clases presenciales en la Escuela Técnica N° 35 Ing. Eduardo Latzino, en el barrio porteño de Villa Real (CABA). (Clarín)

María Virginia Garjón, rectora y representante legal del colegio Limerick, en Flores, contó: “Recién hoy a las 7 de la mañana recibimos la notificación y nos sentamos a estudiar el protocolo. Tuvimos que reorganizar la logística en función de las nuevas medidas, que ahora establecen que cada burbuja debe estar compuesta por diez personas, nueve alumnos y un maestro. Los estudiantes deben ser siempre los mismos y no pueden rotar. Los maestros tampoco, cada uno tiene exclusividad con un determinado grupo, y eso fue lo que nos complicó un poco más el esquema que ya veníamos trabajando”.

La institución, que ya encuestó a familias y docentes, instaló señalética y capacitó al personal, espera la autorización en las próximas 48 horas. Si se la otorgan, los estudiantes de quinto año volverán al colegio.

“En el secundario la organización es más sencilla porque tenemos 27 alumnos. Ya están divididos en tres burbujas, y el objetivo es que cada grupo vaya dos veces por semana en un espacio de tres horas. Cuando llegue el momento de los chicos de séptimo grado va a ser un poco más complicado, porque son más de 50 alumnos. De todas formas, serán actividades de revinculación. Por ahora lo académico seguirá en la virtualidad, como hasta ahora“, detalló Garjón.

Regreso a clases presenciales en la Escuela Técnica N° 35 Ing. Eduardo Latzino, en el barrio porteño de Villa Real (CABA). (Clarín)

Mientras, otras instituciones están un poco más atrasadas en el proceso, pero ya comenzaron a encuestar a los estudiantes sobre quiénes conviven con pacientes de riesgo, si estarían de acuerdo con volver al aula y en qué medio de transporte se movilizan.

“Hay que analizarlo. En séptimo grado nosotros tenemos tres divisiones y un total de 90 alumnos. No es tan fácil organizar esa logística“, dijeron en un colegio privado de Belgrano.

“Evaluar los riesgos en función de los beneficios” Soledad Acuña, ministra de Educación porteña, quiere que todos los estudiantes de la Ciudad tengan alguna instancia de presencialidad antes de que termine el año, entre clases y actividades de acompañamiento educativo.

Rodolfo De Vincenzi, vicepresidente de la Confederación Argentina de Instituciones de Enseñanza Privada (Caiep), dijo a La Nación: “El de las instituciones privadas también es un universo muy heterogéneo. Cada colegio tiene que analizar cuál es el tamaño de la población que debe atender y si es posible dar respuesta a ese regreso. Este nuevo escenario demandará un gran trabajo y una organización compleja, por cuestiones de infraestructura, espacios físicos y de disponibilidad de los docentes y las familias. No es una logística que se puede resolver en 24 horas”.

“Además, la presencialidad no tiene garantía de estabilidad, porque las condiciones objetivas del semáforo epidemiológico son mutables. Creemos que vale la pena el esfuerzo, pero también hay que evaluar los riesgos en función de los beneficios”, sumó.

Sobre el nivel de recaudación de las cuotas de los colegios, indicó: “El promedio está en el orden del 50%, con una dispersión del 20% hacia ambos extremos. Algunos colegios solamente perciben un 30% de la recaudación total, y los que están cada vez más complicados son los maternales y jardines de infantes”.


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