“No solo son caprichosos, no solo es su trabajo, para muchos es su vida. Son horas que no van a recuperar nunca, son días y eventos con la familia en los cual no pudieron estar por cuidar eso que tanto aman. Sus sueños, sus mejores años metidos en lo que aman”, así arranca el posteo de Facebook que escribió Rocío Irastorza, una azuleña que trabaja en una parrilla de esta ciudad.

Su pasión por la gastronomía la heredó desu papá Julio, uno de los dueños de la clásica parrilla La Amistad ubicada a media cuadra de la Plaza San Martín: “Todos saben que mi papá es uno de los gastronómicos con más años en el rubro y no es solo se funde y listo. Eso es un hijo más para él, le dio su vida. Tengo el placer de amar el mismo rubro y trabajo también en la gastronomía. Tiene que haber una ayuda para esos que quieren seguir soñando con trabajar de lo que aman”.

“No puede ser que solo se fundan y miren por un vidrio como mucha gente está de joda mientras ellos pierden sus sueños, en lo que no solo invierten plata sino sus vidas porque la gastronomía no entiende de horarios, de familia, ni nada. Ayúdennos a seguir”, concluye el texto la joven.

En el día de ayer, los dueños de bares y restaurantes de Azul se reunieron con las autoridades municipales luego de que los gastronómicos decidieran abrir sus puertas a pesar de las restricciones de la fase 2. Desde la comuna les dijeron que la policía tenía la orden de infraccionarlos si no cumplían las medidas, y -por el momento- la única alternativa que se les ofrece para los próximos días es la posibilidad que en la nueva etapa de la cuarentena se flexibilicen las medidas para estos locales.