Mientras la situación en Chillar parece estar controlada, la ciudad cabecera del partido tuvo un fuerte crecimiento de contagios de COVID-19 en los últimos días. ¿Habrá cambio de fase?


En las últimas semanas, la situación epidemiológica del partido de Azul no ha sido para nada sencilla. Lejos del desborde de Olavarría, el brote de COVID-19 en Chillar encendió todas las alarmas. Ahora, con esa localidad azuleña controlada, el foco está en Azul, donde en los últimos días pasamos de cuatro a once casos positivos de coronavirus. En total son 28 casos activos en el partido, 16 en Chillar y 12 en Azul. 

A mediados de junio, el intendente Hernán Bertellys anunció los casos positivos de dos trabajadoras de la salud que trabajan en Olavarría. Afortunadamente, una de ellas se recuperó y la otra está sin síntomas en su casa. Esos dos casos fueron por varios días los únicos casos positivos activos en Azul. Sin embargo, el efecto Chillar llegó hasta la ciudad cabecera tras el contagio de dos azuleños que trabajan allí. Después llegó un trabajador esencial, un transportista y otro trabajador esencial con residencia en Azul, pero con domicilio en Las Heras, que irresponsablemente se juntó a comer un asado con trabajadores del frigorífico.

A esos seis casos, en las últimas 48 horas se sumaron dos trabajadores esenciales del Parque Eólico por los que se determinó el cierre preventivo de Los Teros II, en la madrugada del viernes se confirmaron 3 nuevos contagios de los que no trascendieron detalles y el sábado se confirmó uno más. Rápidamente, Azul pasó de 4 casos a 12. Se triplicaron los pacientes contagiados en pocos días.

Voluntarios realizaron una encuesta epidemiológica en todas las casas de Chillar.

A diferencia de Azul, Chillar parece estar estabilizado. La pequeña localidad de tres mil habitantes tuvo un pico de 23 casos positivos activos que ahora descendió a 16, y todo indica que en los próximos días los pacientes que están en sus casas serán dados de alta. El pase a Fase 1, el abordaje territorial hecho en el terreno por el equipo epidemiológico cuyo pico máximo fue la realización de 37 hisopados en un día, sumado a los controles de los ingresos realizados por los voluntarios y la encuesta epidemiológica puerta a puerta. Esa combinación logró controlar la situación en esa localidad.

El día que Bertellys anunció el abordate territorial en Chillar.

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Por tamaño, cuesta imaginar un operativo de ese tipo en Azul, pero si podemos aprender del compromiso y la responsabilidad ciudadana de los chillarenses que en un momento difícil entendieron que si no se cuidaban entre ellos, la situación se iba a desmadrar.

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¿Habrá un cambio de fase?¿Cambiarán las restricciones? Serán clave las decisiones que tome el municipio en los próximos días. 




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