El empresario negó ante la Justicia haber oficiado de intermediario en los sobornos.


Jorge “Corcho” Rodríguez negó este miércoles ante la Justicia haber oficiado de intermediario en los sobornos que pagó Odebrecht en la Argentina, pero admitió haber recibido pagos por US$3.5 millones de la empresa brasileña como parte de un acuerdo para la construcción de un estadio para realizar eventos, según consignó La Nación de acuerdo a información de fuentes judiciales.

El empresario por primera vez reveló detalles de la relación que mantuvo con la familia De Vido durante los años de gobierno kirchnerista.

Además, volvió a rechazar ante el juez Sebastián Casanello cualquier vinculación con la sociedad uruguaya Sabrimol, que canalizó pagos ilegales por US$11 millones de la constructora brasileña.

Rodríguez relató que se puso a contacto con Odebrecht por sugerencia del banco Goldman Sachs cuando buscaba financiamiento para construir el estadio.

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Primero se reunió con el entonces titular de la compañía en Buenos Aires, Flavio Bento de Faría, y le ofreció el proyecto pero, a cambio, debía desembolsar los US$ 3.5 millones para que él pudiera recuperar la inversión inicial y, así, pagar documentación.

Odebrecht tendría así la exclusividad para la construcción del “Arena” y le cedía una participación accionaria en el proyecto, que terminó a cargo de Rodney Rodrigues de Carvalho, otro ejecutivo de peso en la firma.

“Corcho”, por último, afirmó que luego fue contratado por los brasileños para asesorarlos en temas de comunicación y mercado.

Sobre los De Vido, el empresario describió la relación que mantuvo con Facundo De Vido, un vínculo que se extendía hasta su padre, el entonces ministro Julio De Vido y sus colaboradores Roberto Baratta y José María Olazagasti.




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