El Tribunal de Gyualeguaychú encontró culpable a Nahír Galarza por el crimen de Fernando Pastorizzo y la condenó a prisión perpetua. En la lectura del veredicto, quedó asentado que para los jueces existía una relación de cuatro años entre los jóvenes y que los dos tiros que recibió Fernando no fueron accidentales.

Este martes al mediodía y después de tres semanas de juicio, el Tribunal consideró que había una "relación de pareja" entre ambos y que fue agravante del asesinato.

Galarza tiene 19 años y se convirtió en la mujer más joven en recibir la pena máxima en el país y podrá pedir la libertad condicional a los 54 años.

Tanto la Fiscalía como la querella no dudaron en pedir la prisión perpetua en el cierre del proceso que investigó la muerte del joven de 20 años, a pesar de la estrategia de la defensa que planteó como atenuante la supuesta violencia de género de la que era víctima Galarza.

La defensa había solicitado que se condene a la acusada a una pena menor por el delito de homicidio y que se tengan en cuenta los supuestos episodios de violencia de género que padecía por parte de la víctima.

Por su parte, el fiscal Sergio Rondoni Caffa había pedido que Galarza sea condenada a prisión perpetua. Además, considera que fue un homicidio agravado por el vínculo, en este caso el noviazgo, a pesar de que la defensa de Nahir y la misma acusada buscaron demostrar que la relación que existía entre ellos era ocasional.

Durante el fin de semana, se conoció un video con las declaraciones de Nahir, en las que habla de las agresiones: "Yo le agarre el brazo con el que me estaba pegando él y me mordió la mano, yo tenía un anillo en el dedo chiquito, un anillo de corona que de la fuerza con la que me mordió salió volando; después me mordió la otra parte de la mano que me quedó todos los dientes de él marcados, me quedaron varias semanas todo alrededor de la mano abajo y arriba me quedó violeta".

Sobre los insultos, Nahir detalló: "Me agarró del pelo, me insultaba y yo le seguía diciendo lo mismo. En un momento, me dice una palabra que a mi me afectaba un montón que me dijeran". Y agregó: "La palabra era depresiva y creo que nunca fui depresiva. Una vez le había contado a Fernando que a pesar de que no lo demostrara, llegaba a mi casa o a la noche me acostaba y me largaba a llorar y no se lo conté para que me tuviera lástima ni nada, se lo conté para que se diera cuenta de que me estaba haciendo mal. Y a partir de ese día, lo empezó a usar en mi contra".