Del creador de "La maldición de Hill House", Mike Flanagan, y su productor, Trevor Macy, se estrenó en Netflix la segunda parte de la serie bajo el título de "La maldición de Bly Manor".

La producción se encuentra ambientada en la Inglaterra de los años ochenta y los fanáticos del terror se encuentran muy felices con la trama. Tanto la primera serie como la segunda son adaptaciones de novelas, "Hill House" es una referencia a la novela homónima de Shirley Jackson, mientras que "Bly Manor" se basa en las historias de Henry James.

Sin embargo, la gran diferencia entre ambas está en que el final del material original escrito por James era mucho más oscuro y desesperanzador que el resultado de la ficción en la reconocida plataforma. Es decir, tienen finales diferentes. Alerta de spoilers.

La novela de Henry James, "Otra vuelta de tuerca", fue escrita en 1898. Está clasificada como ficción gótica e historia de fantasmas, con una protagonista, que es la que narra los hechos, a la que se le puede calificar de narrador poco confiable o creíble, lo que implica que todo lo contado sea un delirio propio de la mente de la preceptora.

The Haunting of Bly Manor (Instagram)

A diferencia del de la serie, no genera una sensación de posible esperanza. Esto convierte al libro de James en una historia mucho más siniestra que la adaptación de Flanagan que, además, también toma como referencia otros escritos del autor estadounidense.

En "Otra vuelta de tuerca", la institutriz, que es también la protagonista de la historia, intenta proteger al niño del fantasma de Peter Quint, quien ha controlado al muchacho en la mayor parte de la trama.

The Haunting of Bly Manor (Instagram)

Sin embargo, esto no evita que el niño muera. Se alude a que falleció tras la posesión, pero también parece que fue la propia institutriz la que pudo matarlo accidentalmente. De hecho, la deliberada ambigüedad del texto de James deja el debate en el aire, abierto a la interpretación del lector.

Hasta se considera que toda la historia es la narración de cómo la institutriz se sumerge en una suerte de delirio, pierde el control de la realidad y los fantasmas son un producto de su imaginación. Mientras que el final de la serie tiene grandes diferencias.