Estados Unidos conmemoró este viernes otro aniversario de los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono del 11 de septiembre del 2001 (11-S), con los tradicionales tributos alterados por el coronavirus y marcados por la rivalidad entre el presidente Donald Trump y su contrincante en las elecciones de noviembre, Joe Biden.

En Nueva York, una disputa por las medidas de seguridad para prevenir contagios de coronavirus derivó en dos tributos separados, uno en el Monumento Nacional al 11-S, ubicado en el World Trade Center, y otro en una esquina cercana.

El acto fue tan restrictivo que ni siquiera pudieron asistir los familiares de las víctimas, aunque sí se los autorizó a visitar, más tarde y en pequeños grupos, el memorial ubicado en el edificio del Departamento de Defensa.

Trump viajó con su esposa Melania al campo donde hace exactamente 19 años se estrelló uno de los cuatro aviones secuestrados por yihadistas, en Pensilvania, un estado clave para las elecciones del 3 de noviembre. Biden lo hará esta tarde.

El Presidente dejó de lado su agresiva retórica para hacer hincapié en el patriotismo y la unidad nacional."En los días y semanas después del 11/9, ciudadanos de todas las religiones, de todos los orígenes, colores y creencias se unieron, rezaron juntos, hicieron duelo juntos, y reconstruyeron juntos", dijo Trump, citado por la agencia de noticias AFP.