La autopsia realizada al comandante de la Gendarmería Nacional Marcos Antonio Castillo, asesinado el martes por la noche en Zárate, confirmó que lo mataron de dos balazos en la cara, con un arma calibre 22, informaron este jueves fuentes judiciales y policiales.

Los forenses de la Policía Científica reportaron a la fiscal de Zárate a cargo de la causa, Andrea Palacios, que la causa de muerte de Castillo fue un "paro cardiorrespiratorio traumático" como consecuencia de una "herida de arma de fuego en el cráneo".

Tal como habían observado los peritos que trabajaron en la escena del crimen, los médicos legistas confirmaron en la morgue que fueron dos los disparos que recibió la víctima: el mortal, que entró en el cráneo por arriba de una ceja y tiene orificio de salida, y uno en el pómulo derecho que quedó alojado.

La trayectoria del proyectil que le causó la muerte a Castillo y es compatible con un calibre 22 como las vainas halladas en el lugar del asesinato, fue de abajo hacia arriba, de adelante hacia atrás y de derecha a izquierda. En la víctima no se observaron signos de lucha o defensa.

Los detenidos

La fiscal Palacios indagó este jueves en la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 7 de Zárate al mayor de los dos detenidos que tiene la causa, Pablo Agustín Arcel (19), que asesorado por su defensa optó por negarse a declarar.

Arcel, que el miércoles a la madrugada fue detenido en un operativo del que participó el propio ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, quedó preso imputado por el delito de "homicidio en ocasión de robo agravado por el uso de arma y por la participación de un menor de edad".

El otro sospechoso apresado es un menor de 16 años que quedó a disposición del fiscal de Responsabilidad Penal Juvenil de Zárate, Gustavo Ancurio.

Este adolescente ya había sido detenido en febrero por balear a otro hombre, pero en aquel momento tenía 15 años y por lo tanto era inimputable.