Integran uno de los grupos más vulnerables. Las recomendaciones de los especialistas.


Dos meses atrás comenzó el aislamiento obligatorio en Argentina, y desde entonces, la mayoría de nosotros permanecimos prácticamente encerrados. Especialistas reafirman que este confinamiento trae problemas, y uno de los grupos más vulnerables es el de niñas, niños y adolescentes. 

Según el Doctor en Psicología Educacional, Sebastián Urquijo, ellos “tienen más miedos, enojo e incertidumbre, además del alto nivel de estrés que sienten en sus casas y que ven en las noticias. Sintonizan nuestros estados emocionales, perciben la exposición al coronavirus como una amenaza, aumentan sus niveles de ansiedad y aparecen en comportamientos desafiantes como enojarse, gritar o discutir, más que en llanto, tristeza o preocupación”, explicó.

Un trabajo reciente de investigadores italianos y españoles, informa que el 85% de madres y padres notaron cambios en el estado emocional y el comportamiento de sus hijos o hijas, y que el síntoma más frecuente fue la dificultad para concentrarse, seguido de aburrimiento, irritabilidad, inquietud, nerviosismo, sentimientos de soledad y preocupación. Todos pasaron mucho tiempo frente a pantallas, hicieron menos actividad física y durmieron más horas durante la cuarentena.

“Es muy importante pasar un rato al aire libre o hacer ejercicio”, aseguró el Dr. Sebastián Urquijo. (Foto: archivo)

Resultados del Proyecto “Evaluación del Impacto Emocional del Aislamiento por Covid-19” indican que en Argentina los más jóvenes tienen más depresión, ansiedad y afecto negativo que otros grupos de edad. Mas de un 20% informó niveles moderados o graves de depresión al inicio y, dos semanas después, subió al 25%. No poder acceder a espacios abiertos empeoró los resultados.

Urquijo asegura que, como padres, “ser auténticos y honestos sobre la incertidumbre y los desafíos de la pandemia, les da permiso para que hablen de sus sentimientos”, y agrega que “muchas noticias y mucho tiempo ante pantallas, no son cosas buenas. Es muy importante pasar un rato al aire libre o hacer ejercicio. Si no se puede salir, ayuda mirar por la ventana, especialmente la luz del día”.

El investigador del CONICET también explica que “las interacciones sociales por videoconferencias, teléfono, mensajes en línea son importantísimas y mejor, si son a la misma hora todos los días”, al mismo tiempo que afirma que “las siestas no hacen bien”, y que lo mejor es “evitar pantallas de noche, porque la luz azul inhibe la hormona que nos ayuda a dormir”.

Fuente: Télam.




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