Con palos y toda clase de castigos, los policías buscan obligar a la gente a permanecer puertas adentro.


Después de China, India es el segundo país más poblado del planeta. Solo en 2018, se registraron 1.352.617.328 habitantes. Por lo tanto, un brote generalizado de coronavirus podría resultar en una masacre.

El primer contagiado fue confirmado el 30 de enero. Ahora (al 29 de marzo) hay al menos 1.100 casos. El primer ministro Narendra Mori decretó una cuarentena de tres semanas y suspendió todos los trenes, excepto los de mercancías, hasta el 31 de este mes.

Los controles policiales para contener semejante volumen demográfico son enormes. Y no han estado exentos de abusos. Las denuncias fueron registradas por transeúntes o camarógrafos profesionales, que hicieron llegar imágenes a los medios y las redes sociales.

Uniformados con palos golpeando personas; obligándolos a hacer cuclillas, flexiones o abdominales, por estar afuera.

Hay que recordar que, si bien India es parte de los BRICS y ha registrado un importante crecimiento de su PBI en los últimos años, las condiciones habitacionales para millones de pobladores son terribles.

Muchos carecen de cloacas, agua potable y ventilación. Conviven hacinados, con enfermedades extendidas como la tuberculosis. Además, un gran porcentaje depende de “changas” o trabajos informales, que lo obliga a romper el confinamiento. Los desafíos para el país asiático frente a esta pandemia son enormes.




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