Los diez acusados se encuentran detenidos en Dolores. La semana que viene, la fiscal pediría la prisión preventiva.


Los diez acusados por el asesinato de Fernando Báez Sosa en Villa Gesell están alojados en el penal de Dolores. Ellos son Máximo Thomsen, Ciro Pertossi, Lucas Pertossi (quien grabó el video del ataque, según los abogados de la familia de la víctima), Luciano Pertossi, Matías Benicelli, Alejo Milanesi, Juan Pedro Guarino, Enzo Comelli, Blas Cinalli y Ayrton Viollaz. Los primeros dos están señalados como coautores, mientras el resto son considerados “partícipes necesarios” del crimen.

Marcha por Justicia para Fernando Báez Sosa (Federico Imas/Clarín)

Debido a las amenazas que se conocieron por parte de otros presos, los rugbiers no tienen contacto con otros detenidos. Se encuentran recluídos en los pabellones 9 y 10, reservados para evangélicos.

Según trascendió recientemente, los jóvenes tienen enfrentamientos con los guardiacárceles. “Vos trabajas para mí, yo te pago el sueldo. Hacé lo que yo te digo porque sos mi empleado. Nos tienen como negros de mierda en este lugar, no nos respetan, no nos dan los derechos que tenemos. Nos tratan como ratas y nos quieren matar”, le habrían dicho a uno.

También se supo que el grupo exigió un aire acondicionado y una PlayStation.

Cárcel de Dolores. (Web)

Ahora, se conocieron más detalles del día a día de estos jóvenes. Por ejemplo, se supo que los guisos de arroz, estofados y fideos con carne picada que les sirven en sus celdas (de 18 metros cuadrados), no les apatecen: incluso, habrían llegado a devolver la comida.

Cada mañana, a partir de las 8 am, reciben el desayuno, luego se bañan y finalmente pasan por una revisación médica, para constatar que no tengan lesiones. Cada trayecto que recorren, lo hacen custodiados por guardias.

Sus familiares los visitan los días jueves, en horarios diferentes al que manejan el resto de los presos. Según las autoridades, la razón es protegerlos físicamente a ellos y sus allegados. Solo durante este día pueden recibir alimentos caseros.

Marcial Thomsen, padre de Máximo Thomsen, uno de los rugbiers más complicados por el crimen de Villa Gesell. (Maxi Failla/Clarín)

Si no llueve, se les permite permanecer una hora en el patio del lugar, donde se los ve trotando, corriendo o haciendo ejercicio.

Verónica Zamboni, la fiscal a cargo de la causa, pedirá la prisión preventiva para los diez rugbiers. La presentación tendrá más de 50 pruebas, incluyendo grabaciones del ataque y de los momentos previos y posteriores. La fiscal buscará probar que los agresores “acordaron previamente” asesinar a la víctima.




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