No se terminan de adaptar y se mantienen aislados. Llevan una rutina diferente a la del resto de los detenidos.


En el penal de Dolores​, los rugbiers acusados por el crimen de Fernando Báez Sosa pasan sus horas más difíciles y sus familiares lo perciben al abrazarlos y contener la angustia expresada en llanto, según fuentes internas le informaron a Clarín.

Lo cierto es que los rugbiers están aislados del resto de la población carcelaria del penal de Dolores y no tienen contacto con los otros presos.

Durante el día, juegan a las cartas y charlan entre ellos, aunque por la noche “están solo y asustados”, según fuentes consultadas. “Por momentos no caen en que están en una cárcel; pero por la noche, algunos lloran“, afirmaron sobre los acusados que son visitados constantemente por médicos y psicólogos del Servicio Penitenciario.

“Los cuidan en lugar de tratarlos como a cualquier preso, tienen un trato diferencial“, explicaron esas mismas fuentes.

Los rugbiers en el penal de Dolores. (web)

Otra de las fuentes consultadas por Clarín dio detalles sobre la comida que reciben los rugbiers: “Cuando vienen las visitas les traen comida porque la del penal es un asco. No la pueden comer, la rechazan, la dejan de lado”.

Y agregaron: “Si quisieran salir al patio, tendrían que hacerlo con custodia y en un horario diferente al de los demás. No pueden moverse por el penal y los pabellones como lo hacen el resto de los internos”.

Se espera que una vez que el proceso judicial quede firme, los diez jóvenes sean trasladados al penal de Campana. una vez que todo el proceso quede firme. Es que todo indicaría que irían a Campana por el principio de arraigo para que los detenidos estén cerca de sus familiares y amigos.




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