El abogado especializado en cuestiones de género, Dr. Leonardo L. Calabrese, explicó a Vía País qué debe hacer una víctima cuando está en peligro y cómo le debería responder la justicia.


Cada vez que termina un año salen a la luz diferentes rankings y estadísticas sobre los sucesos más relevantes ocurridos en esos últimos 365 días. En esta línea, el Observatorio “Ahora que sí nos ven” dio a conocer la alarmante cifra de los femicidios que tuvieron lugar en la Argentina en 2019. Según el informe, una mujer es asesinada cada 26 horas por violencia de género.

Durante el último año se registraron 327 femicidios en Argentina, lo que representa un promedio de 27 mujeres asesinadas por mes y de 235 niños que perdieron a sus madres. De estos asesinatos, el 84% fueron cometidos por hombres conocidos o del círculo íntimo de las víctimas; el 23% de las mujeres eran jóvenes de entre 15 y 25 años; y el 63% de las víctimas fueron asesinadas en sus propias casas.

El observatorio “Ahora que sí nos ven” dio a conocer las estadísticas vinculadas a los femicidios en Argentina durante el 2019 (Foto: Twitter/@ahoraquesinosv4 )

Más del 70% de las víctimas había realizado la denuncia contra el agresor y/o tenía medidas judiciales​ que debían protegerla. Sin embargo, murieron y esto denota una presencia insuficiente del Estado y sus políticas.

En este marco, durante el acto de asunción, celebrado en la Asamblea Legislativa, el presidente Alberto Fernández le dedicó varios minutos a las problemáticas que enfrentan las mujeres y prometió hacer todo lo posible para que sus derechos “estén en primer plano”.

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“Ni una Menos debe ser una bandera de toda la sociedad y de todos los poderes de la república”, alegó y prometió trabajar para “reducir drásticamente la violencia contra las mujeres hasta su total erradicación”.

En esta línea, y por primera vez, se abrirá un Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad liderado por la abogada feminista, Elizabeth Gómez Alcorta.

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“Este tipo de violencia, tiene profundas raíces histórico culturales basadas en la creencia de la superioridad de lo masculino, generador de privilegios para ese sexo y manteniendo al femenino subordinado. Se ha dicho que ‘la violencia tiene género: porque las víctimas de violencia familiar, de delitos contra la integridad sexual, de la trata de personas con fines de explotación sexual, son mayoritariamente mujeres‘. En la violencia basada en el género se hace muy visible la existencia de relaciones de poder asimétricas, dado que el patriarcado exige y sostiene una clara jerarquización de los sexos”, destaca el Dr. Leonardo L. Calabrese, Especialista en Derecho Penal y Criminología, especializado en cuestiones de Género.

En este marco, el especialista explica que el “género”, es una construcción cultural de lo femenino y lo masculino en un determinado contexto y tiempo histórico. “En palabras simples, cuando hablamos de género estamos hablando del conjunto de características, roles, jerarquías, actitudes, valores y símbolos que cada cultura atribuye e impone a cada sexo como su ‘deber ser’. Enfatiza el carácter social de las diferencias y, tal y como están estructuradas la gran mayoría de las sociedades actuales, se dan relaciones desiguales que suponen una relación de poder asimétrica de lo masculino sobre lo femenino”, detalla Calabrese.

Más del 60% de los femicidios de 2019 tuvieron lugar dentro de la vivienda de la víctima y el asesino era una persona de su círculo íntmo (67% su pareja o expareja). En este sentido, el especialista en cuestiones de Género enumera los ciclos de violencia característicos tanto de la víctima como del agresor. 

Fase 1: Aumento de tensión

Incidentes menores. Negación o justificación de la situación por parte de la víctima. Confianza en que no pasará a Mayores. Intentos de calmar al agresor. Pérdida progresiva de control sobre la situación. Aumento de niveles de agresión y frecuencia de los actos violentos.

Fase 2: Explosión o incidente agudo de agresión

Pérdida de control de la situación y descarga de la tensión acumulada en un episodio agudo de violencia, generalmente breve. Frecuentemente no se pide ayuda. La dependencia emocional (y económica) impide buscar ayuda y genera el retorno a la relación, e incluso la defensa del agresor.

Fase 3: Respiro lleno de calma y cariño

Modificación radical de la dinámica relacional. Período en que se restablece la relación sobre la base de extremadas atenciones, pedido de perdón y cariño del agresor. El agresor promete cambiar y se comporta de manera diferente. Vulnerabilidad del agresor y funciona el aparato de la culpa y de la omnipotencia. La fase culmina con el retorno al punto inicial del ciclo. El ciclo se repite, y los actos violentos son cada vez más intensos. Aumenta el poder del agresor, pudiendo causar incluso la muerte.

Pedir ayuda

Si sos víctima o conocés a alguien que sufra violencia de género llamá al 144 las 24 horas. También hablalo con alguna persona de tu confianza, contarlo puede salvarte la vida.

“En el caso de la violencia de género y de la doméstica concretamente, muchas veces el acceso de las mujeres víctimas a la justicia se ve obstaculizado por diversos factores. La cultura patriarcal que opera a través de mitos y prejuicios en muchos operadores de la justicia provoca la minimización de la gravedad del problema y deja de lado medidas pertinentes”, advierte Calabrese.

Pero ese no es el único limitante a la hora de denunciar, el especialista explica que “exteriorizar situaciones de violencia es un proceso interno y doloroso para la víctima”, y por eso es importante que la justicia pueda ofrecerle la confianza para mantener ese empoderamiento y la seguridad para proteger su vida y la de su familia.

Muchas veces, la víctima no se anima a denunciar, en este marco, hay otras personas de su círculo que pueden hacerlo: ascendientes, descendientes, colaterales y/o cosanguíneos, convivientes o descendientes directos de alguno de ellos, también terceros ajenos al grupo familiar.

Un dato a destacar es que ante un pedido concreto, y conforme lo estipula el art. 6 de la Ley 12.569, se guardará reserva de identidad del denunciante cuando éste así lo peticione.

El artículo 6 de la Ley 12.569 también destaca que al presentarse en una Comisaría la denuncia debe ser recepcionada, sin excusas. “…Cuando la denuncia sea efectuada en Comisaría deberá ser recepcionada en forma obligatoria aunque no constituya delito y remitida inmediatamente a la autoridad jurisdiccional competente, con copia a la Comisaria de la Mujer zonal o al SLDPD…”.

La denuncia puede ser efectuada en forma verbal o escrita y no es necesaria la representación de un abogado en esta instancia. Asimismo, para el proceso que seguirá luego la víctima tiene derecho a la gratuidad de las actuaciones judiciales y al patrocinio jurídico gratuito, preferentemente de un profesional especializado.

Si sos víctima o conocés a alguien que sufra violencia de género llamá al 144 las 24 horas. También hablalo con alguna persona de tu confianza, contarlo puede salvarte la vida.




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