Karen es una joven, de 22 años, oriunda de la localidad de Brinkmann, lugar donde realiza su trabajo barriendo las calles de la ciudad para costear sus estudios. Como muchos de los jóvenes tiene un sueño y el de ella es ser maestra de nivel primario, pero tiene que combinar trabajos de medio tiempo con estudios para cumplirlo. Luego de cuatro largos años de sacrificio, en el medio la pandemia y la pérdida de su abuela, Karen, no baja los brazos y en tres semanas se convertirá en lo que construyo con voluntad y esfuerzo.

Esta es su historia de superación y así lo relata a través del Canal Coonet de Brinkmann. “Entraba a las seis de la mañana a trabajar porque era horario de invierno y los lunes, los miércoles y viernes que iba a la plaza, salía a las 12 del mediodía, entraba a la una a la práctica y, salía cinco y media. Seis y media entraba a cursar y salía 22.20 todos los días”, manifestó. También, afirmó que muchas veces pensó en dejar la carrera del Profesorado de Educación Primaria, sin embargo, el amor por la docencia la hizo seguir y que a los 18 años tuvo que “aprender a trabajar”, no solo para perseguir su objetivo, sino también para ayudar a su familia económicamente, ya que los tiempos no le alcanzaban para realizar ambas actividades.

+Video Canal Coonet. Nota completa a Karen Castillo:

“En lo personal estaba pasando un tiempo difícil y mi familia también, pero yo entraba al aula y era como que eso desaparecía y creo que eso te lo puede causar algo que te sale del corazón”, relató la joven tras su experiencia en las prácticas de un primario de Morteros.

Además, agrega que su familia fue un gran pilar en esta historia y que el triunfo también se lo dedica a su abuela fallecida —quien le había prometido que cuando se recibiera iban a ir a buscar el título juntas—, añadió. Y siguió: “Mi hermano es una parte de mí, no puedo sin él, es una enorme palanca en mi vida”.

Karen juntos a sus abuelas. (Foto captura).

Por último, se refirió a sus padres y dijo: “Son mis dos grandes pilares, mi fuerza, mi ejemplo”. Karen es una de las tantas historias de superación y resiliencia entre tantas desigualdades sociales. Hoy, está a pasitos de lograr su sueño, lo que tanto anhelaba, y quiere dejar un mensaje para inspirar a los jóvenes que como ella están pasando por lo mismo. Es difícil, es complicado, pero si uno quiere se puede. No importa la situación económica en la que te encuentres, ni todo lo que pase alrededor”, alentó la joven con optimismo.