Van 18 días de la cuarentena obligatoria y el aislamiento nos ha desafiado a reformar nuestra actividad cotidiana y a reflexionar acerca de los vínculos sociales.

El dictado de clases se vio limitado a la virtualidad como también la tarea que tienen que cumplir los alumnos. Para muchas familias es un gran cambio en la forma de vincularse entre ellos y sus obligaciones.
​Como es el caso de Ana: tiene 27 años y dos hijos de 5 y 8 años. En diálogo con Vía Villa Allende cuenta lo dificultoso que le resulta acompañar a sus hijos con los deberes.

"Se han cambiado los hábitos, los horarios, todo. Antes tenías un horario para comer, para hacer la tarea. Ahora no. Capaz que en el horario del almuerzo estás desayunando", contó Ana. "Con las tareas se me complica bastante porque primero, no tengo paciencia y tampoco encuentro el momento de sentarlos y que me presten atención".

La familia se sustenta con las horas que Ana trabaja cuidando a personas con discapacidad. "No tuvimos muchos gastos, por el momento nuestra economía no se vio afectada porque yo sigo trabajando y cobrando", explicó la joven.

En el momento de realizar las compras o salir para trabajar, la hermana de Ana cuida de sus hijos para que no queden solos: "Ellos no han salido para nada".

Ana y sos dos hijos.

El tiempo de aislamiento también nos lleva a pensar en cómo nos relacionamos en el hogar. Valeria tiene 43 años, vive con su esposo Christian (47) y sus tres hijas de 13, 8 y 4 años.

A modo de organización, Valeria cuenta que se reparten las ocupaciones entre toda la familia para cumplir con la agenda escolar y los quehaceres de la casa.

​"La venimos manejando bien. Tengo una nena en la secundaria que hace sola las tareas y las presenta en tiempo y forma. La otra de la primaria la ayudo y también la de nivel inicial. Pero aveces con la menor no puedo cumplir con la entrega en tiempo y forma ya que son varias materias y tengo también que hacer las tareas del hogar", cuenta Valeria.

También explica que se dividen con su esposo para ayudar a las más chicas y así logran completar las actividades.

Valeria (43), Christian (47) y sus tres hijas.

La cuarentena se respeta

Valeria cuenta que están encerrados desde que se decretó la cuarentena obligatoria. "Salí dos veces al super y Christian dos veces en el auto a la carnicería", detalló.

El cambio de hábito relacionado al consumo de alimentos es un interrogante en estos tiempos, que perjudica a la salud tanto como a la economía. "Gastamos más por la misma ansiedad de estar encerrados", cuenta Valeria.