Hoy nos duele el corazón, la noticia nos impactó y aún intentamos no creerla, pero la cruda realidad indica que Matías Attem falleció este miércoles víctima de una cruel enfermedad que fue diagnosticada en estado muy avanzado.

La noticia fue confirmada por su pareja Yanina Passarello en “Teleshow”.

Matías Attem nació en Tres Arroyos tenía una larga trayectoria en los medios, con pasos por Telefe, El Trece, Canal 26, Radio Cadena Uno, Argentinísima Satelital y El Canal de la Música. Actualmente se desempeñaba como movilero en A la mesa contentos, por Unife TV.

Matías Attem, (foto Facebook)

Matías tenía 43 años, estaba en pareja con Yanina Passarello y era papá de Moro, era además amigo de sus amigos.

Era periodista y desfachatado a la vez, dueño de una impronta y una inventiva única a la hora de producir sus notas.

Fue capaz de regalarle un caballo al “prócer” Litto Nebbia y lograr que Fabiana Cantilo rompiese un televisor en una de sus notas que se emitían en el programa 2983 de Celta Tv.

Era capaz de iniciar sus notas arriba de una limousina o de aparecerse dentro de un colectivo, con la alegría que siempre lo caracterizó a la hora de trabajar, porque amaba su trabajo y eso sabía manifestarlo.

Como reportero, siempre se las ingeniaba, para sacar de su rutina y de la formalidad a sus entrevistados y con la impronta que lo caracterizaba lograba momentos desopilantes con la complicidad de los ilustres invitados que se prendían sin dudar a los pedidos de Matías.

La gente lo recordará por su participación en el programa Despedida de Soltero o por su paso por Cuestión de Peso.

Murió Matías Attem
Matías Attem, (foto Facebook)

Para el común de la gente quedará para siempre en el imaginario colectivo aquella épica entrevista a Norma Aleandro y su pregunta ¿sos feliz? Que le valió la simpatía y miles de besos por parte de la actriz.

Para los tresarroyenses, el recuerdo de aquel muchacho que comenzó a recorrer las calles con su Handy en la mano como movilero de varios medios radiales, entrevistando a los transeúntes de cualquier calle y sorprendiéndolos con sus preguntas que arrancaban carcajadas.

Chau Matías, no te lo voy a preguntar. Sé que fuiste feliz.