El hecho ocurrió en la localidad santiagueña de Quimilí en el 2016.


Uno de los diez acusados por el crimen de Mario Agustín Salto, el niño de 11 años que fue secuestrado, violado y descuartizado en la localidad santiagueña de Quimilí, a 220 kilómetros de la capital provincial, inició una huelga de hambre para reclamar su liberación, informaron fuentes judiciales.

Se trata de Miguel Ángel Jiménez  acusado de ser el autor intelectual del crimen, que junto a su esposa, Arminda Lucrecia Díaz, docente y directora de una escuela rural de Quimilí, fue procesado como “partícipe necesario de homicidio triplemente calificado”.

Las hijas de la pareja detenida, Nerea, Ribeca, Andrea y Vanesa, denunciaron que Jiménez “se vio obligado a iniciar una huelga de hambre” y que su actual estado de salud “es grave, porque hace algunos meses, fue operado del corazón y le coloceron un marcapasos”.

“Mis padres son inocentes, no existe una sola prueba en contra en el voluminoso expediente y sin embargo siguen detenidos de una manera injusta”, precisaron.

En la misma causa, también fue procesado el hijo de la pareja, de nombre Miguel Ángel, quien fue acusado del delito de “encubrimiento”, aunque fue beneficiado con una excarcelación extraordinaria.

La principal hipótesis de la pesquisa es que el niño fue asesinado en 2016 durante un “rito satánico”.




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