La semana pasada, un productor rural de Tandil de 54 años, de apellido Duckardt, denunció que en el campo “Don Francisco” de su propiedad ubicado al sudeste de la localidad de Lonquimay al límite con la jurisdicción de Catriló, faltaron 324 bovinos de raza Aberdeen Angus, de entre 280 a 310 kilos cada uno.

En la denuncia, el productor dijo que habrían sido sustraídos entre mayo y finales de noviembre, durante la pandemia de Covid-19, cuando el hombre no podía viajar a su campo, pero luego, al contratar gente para contar los animales, constató que de otros cuadros del mismo campo divididos por un camino, le faltan 242 vacas, algunas preñadas y otras que se presume ya han parido.

El productor asegura que tenía 1.006 animales vacunos y ahora solo le quedan 440, o sea que le faltan 566. Estamos en pleno proceso de investigación. No descartamos ninguna hipótesis. Estamos hablando de un robo de vacunos por alrededor de 35 millones de pesos”, indicó una fuente ligada a la investigación.

Luego de la denuncia, la Brigada de Investigaciones realizó dos allanamientos en el establecimiento. “Se hicieron allanamientos en el campo, en dos casas que hay. Una que es del encargado y otra que es del tractorista, que a su vez es concuñado del encargado”, le dijo a La Arena una fuente ligada al expediente, procedimientos en los que se secuestró celulares y computadoras.

Además, la fuente indicó que “se dispuso la detención de los dos, porque por acción u omisión algo tienen que ver. No se pueden haber filtrado más de 500 animales sin que ellos se dieran cuenta. Además, uno vive lindante a los corrales donde desaparecieron animales y el otro es el encargado, pero lo tiene que determinar la Justicia ahora”, precisó.

La fiscala de la causa, Leticia Pordomingo, le tomó declaración indagatoria al encargado del campo, que cumplía esa tarea desde hace dos décadas, y al tractorista, los que dijeron que “no saben qué pasó”. Luego se hizo la audiencia de formalización, donde la jueza Florencia Maza dispuso 60 días de arresto para ambos, uno quedó alojado en la Brigada de Investigaciones de la Unidad Regional I, con sede en Santa Rosa, y el otro en la alcaidía de Tribunales.

El jefe de la Brigada de Investigaciones, Juan Carlos Méndiz, confirmó que “esto fue entre marzo y estos días, quienes lo hicieron tuvieron tiempo de sobra. Algunos animales no estaban marcados, pero los habían vacunado y el hombre tenía un registro. Las vacas que faltan estaban preñadas”, dijo, agregando que el encargado “alguna explicación va a tener que dar. No puede desconocer que le falta la mitad de los animales. Es un número grande imposible de no notar en un campo plano de 800 hectáreas”.

La hipótesis de los investigadores, según La Reforma, es que el ganado fue sacado tipo “hormiga”, en pequeñas cantidades y en diferentes oportunidades. Un movimiento de hacienda así exige la presencia de no menos de 14 camiones-jaula y alguien tendría que haber visto algo que oriente a saber que se estaba cometiendo un ilícito. Si fue arriando, también se piensa que fue en pequeños grupos y a distancias o muy lejanas del campo.