Con 1.000 butacas, será la sala mas grande de La Pampa y está próxima a inaugurarse.


Con un atrevimiento y determinación casi de otras épocas, el sueño de una familia liderada por dos profesionales pampeanos está casi a punto de concretarse: inaugurar una sala de teatro en Santa Rosa con una capacidad de 1.000 butacas, con lo que se convertirá en la mas grande de La Pampa.

El neurólogo Miguel Ángel Martín y su esposa, la psicopedagoga María Inés Di Menza, ayudados por sus hijos, construyen desde hace 10 años un teatro al que llamarán “Paradiso”, que está frente al aeropuerto de la capital pampeana y próximo a un hotel.

El médico le contó a La Nación que “todo esto nació como un proyecto familiar. De chicos, con mi esposa hicimos teatro en el colegio del pueblo en donde nacimos. Llegamos a hacer funciones acá, en la capital. Luego nos fuimos a estudiar Medicina a la UBA y siempre aprovechábamos para ir al Teatro San Martín, a recorrer las librerías de la Avenida Corrientes”.

Ya como profesionales, regresaron a Santa Rosa y “hace cosa de diez años nació esta idea. Lo primero fue comprar un terreno cerca de nuestra casa. Una vez fuimos a ver a Carlos Rottemberg para que nos asesorara y nos dedicó muchas horas de charlas, de consejos; con su hijo Tomás nos dieron un gran impulso. Y así todo esto fue tomando forma”, relató Martín.

La sala cuenta con 1.000 butacas (La Nación)

Hace tres años pedimos un crédito y compramos las butacas y la puertas en Córdoba y eso fue como un verdadero hito. Estábamos en plena obra hasta que vino la cuarentena, pero como ahora estamos en otra fase del coronavirus empezamos a terminar el trabajo de refrigeración y la carpintería. Estamos esperando que nos llegue el telón desde Buenos Aires”, dijo, entusiasmado.

La sala tiene un escenario de mas de 200 metros cuadrados, una superficie cubierta de 1.400 metros y un estacionamiento para 50 autos, lo que llevó una inversión que el médico no sabe calcular porque “nunca anotamos nada”, acotó. Pero en todo el proceso de construcción no contaron con ninguna ayuda estatal, algo muy pocas veces visto en ciudades chicas del interior de la Argentina.

Ahora, con la espectativa puesta en que la evolución de la pandemia del coronavirus permita habilitar estas actividades culturales, la familia se ilusiona con inaugurar la sala dentro de poco y traer algún espectáculo de Guillermo Francella o de Ricardo Darín, o un musical, o un espectáculo de tango o de folclore.

“No lo habíamos difundido porque se trata de un emprendimiento familiar, pero ahora, con las butacas ya puestas, tiene otra forma y ya es lindo contarlo. Es como si estuviéramos más cerca de concretar ese sueño“, dice Lucía, la mayor de los tres hijos del matrimonio emprendedor. Un sueño a punto de concretarse.




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