A poco más de una semana de la clausura de dos predios donde funcionaba una fábrica de baterías, otro niño de Ceres fue internado por una intoxicación. Su familia era una de las que vivía en el mismo lugar desde donde trasladaron a una nena de 2 años que finalmente falleció en circunstancias similares.

La situación trascendió cuando el chico fue derivado a Santa Fe para ser atendido en el Hospital Orlando Alassia. Allí confirmaron que presentaba indicios de haber ingerido agua contaminada con plomo, tal como ocurrió en el caso fatal de la beba que trataron en el mismo nosocomio un mes y medio atrás.

La muerte de Xiomara Crespín encendió las alarmas sobre el estado de salud de quienes residían en el sitio donde operaba la empresa Nesaglo SA. La firma cerró sus puertas en 2017 y ahora está bajo la mira de la Justicia federal de Rafaela, la cual había ordenado la evacuación de los nuevos ocupantes.

Los médicos del Alassia apuntaron que el niño internado y su familia vivían en la casa del sereno, la cual estaba ubicada detrás de la fábrica en la principal ciudad del departamento San Cristóbal.

Además de este último caso y el de la pequeña fallecida, en el efector ya atendieron a otros dos niños intoxicados que tenían domicilio en ese lugar.

Los dos predios de la planta fueron clausurados temporalmente a mediados de mes luego de una inspección del Ministerio de Ambiente y Cambio Climático de Santa Fe. En ese momento, la titular de la cartera, Erika Gonnet, denunció que la compañía había realizado “acciones susceptibles de causar daño ambiental” y que no había presentado un plan de cierre para neutralizar ese peligro.