La iniciativa prevé que sean reemplazados por alimentos saludables como frutas o productos que no sean perjudiciales.


Una iniciativa presentada en la Legislatura Provincial propone quitar las golosinas de las cajas de supermercados. La propuesta apunta a combatir los niveles de obesidad y sobrepeso que abundan fundamentalmente en niños y adolescentes.

El proyecto, presentado por el diputado Jorge Henn, busca eliminar los dulces y bebidas azucaradas de la línea de cajas y que sean reemplazados por alimentos saludables como frutas o productos que no sean perjudiciales para la salud.

“Existen evidencias de que la exhibición de alimentos de baja calidad nutricional en lugares donde el comprador se detiene, genera alta influencia en el consumo“, argumentó el legislador provincial.

“Estamos alarmados por los datos arrojados por la Encuesta de Factores de Riesgo”, precisó el legislador provincial y luego recordó que según la Encuesta Nacional, el 61% de los argentinos tiene exceso de peso, de las cuales un 36% sufre de sobrepeso y 25% de obesidad.

Henn manifestó que Santa Fe “no está ajeno a ello” y puntualizó: “El exceso de peso condiciona múltiples complicaciones a nivel cardiovascular, renal, y otras enfermedades metabólicas”.

Respecto al proyecto presentado por el referente radical, la primera circunscripción del Colegio de Nutricionistas de Santa Fe envió una nota en apoyo del mismo en que menciona, “la importancia de este proyecto se basa en la prevención de Enfermedades Crónicas No Transmisibles teniendo en cuenta las elevadas tasas de obesidad que se ven reflejadas en la población Argentina según la Cuarta Encuesta Nacional de Factores de Riesgo”.

Ante esta situación, Henn fue contundente y explicó la importancia de la propuesta con un ejemplo cotidiano: “Todos alguna vez tuvimos que esperar en la línea de caja del supermercado rodeado de dulces, gaseosas y alimentos que no son buenos para la salud y terminamos llevando algo que no teníamos planeado comprar. Más aún, aquellos que van con niños y quedan atrapados entre góndolas abarrotadas de dulces y colores que llaman su atención”.

“El entorno alimentario condiciona la elección, la compra y adquisición de los alimentos, y se encuentra influenciado por la publicidad y el marketing”, cerró el legislador.




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