Diego Armando Maradona falleció este mediodía a los 60 años a causa de un paro cardíaco. El astro del fútbol mundial partió pero su magia con la pelota quedará por siempre en el recuerdo de quienes lo vieron por televisión pero también tuvieron la suerte de tenerlo al alcance de la mano, saludarlo y hasta sacarse una foto o pedirle un autógrafo.

Como ocurrió el 30 de agosto de 2013 cuando el Diego llegó con su magia al sur mendocino junto al Showbol y generó una revolución.

En la previa se podía palpitar que el polideportivo cubierto de General Alvear estaría repleto. En solo un día se habían vendido el 40% de las localidades y había reservas de fanáticos de todo Mendoza, La Pampa, San Luis, San Juan, Córdoba e incluso de Chubut.

Y así fue, más de 4.000 personas coparon el estadio techado y estallaron cuando Maradona se hizo presente con su amigo Sergio Goycochea.

Aquella noche Diego deleitó a todo el público demostrando que no había perdido un ápice de ese don que recibió y también se hizo lugar para salir en el entretiempo a regalar pelotas que fue cacheteando a las tribunas con esa zurda mágica.

Una de las grandes ovaciones de la noche la recibió cuando se acercó hasta la horilla donde había un hombre en silla de ruedas que estaba tan ansioso como nervioso por robarle tan solo un segundo, y en ese instante Maradona le regaló esa redonda que “no se mancha”, con su firma en ella.

“Ciudad chica de corazón grande. Estoy agradecido a la gente de Alvear, a todos ustedes que los tengo en el corazón porque me han hecho sentir como si estuviera en mi casa”, fueron las palabras que lanzó el Diego al término del partido exhibición y la gente estalló de locura.

Una locura que llegó al punto que en cuestión de segundos, unas 500 personas salieron desesperadas hacia el campo de juego con la intención de tocarlo, de estar a su lado. Una vez que la seguridad logró apartar a Maradona, él se colocó en una rampa y desde ahí firmó incontables autógrafos en camisetas, poster y gorros y luego partió feliz.