La dueña de un conocido bar en Malargüe fue detenida y enviada a la cárcel por prostituir a jóvenes que trabajaban con ella, pero además las retenía en su casa, las drogaba y les inyectaba silicona en los pechos.

Como corolario de toda la operación, la regente del bar mantenía amenazadas a las trabajadoras para que no divulguen nada. Llegó a emplear armas de fuego para desatar el miedo y afirmar su posición de dominadora.

Entre los delitos que le imputaron a la bolichera está el de privación ilegítima de la libertad agravada por la violencia y amenazas coactivas agravadas por el uso de arma de fuego. También le endilgaron ejercicio ilegal de la medicina, lesiones graves dolosas y facilitación de la prostitución con ánimo de lucro.

El caso que tomó la fiscal Andrea Llorente y sacó a relucir toda la actividad de la dueña del bar en San Martín Sur y Anglat de Malargüe, ocurrió el 7 de enero.

Según los datos que aparecen en una de las causas, la propietaria del local nocturno llevaba a su casa a las chicas que trabajaban en el bar y las anestesiaba.

Cuando estaban dormidas les colocaba siliconas en los pechos y después las amenazaba para que no contaran a nadie que ejercían la prostitución en el bar y lo que  les hacía.

Una de las víctimas tuvo problemas serios de salud a raíz de la práctica insalubre de la bolichera y finalmente tomó la decisión de acudir a la justicia en busca de ayuda.

Pero no fue la única ya que una vez que la fiscalía inicio la investigación, comenzaron a aparecer más víctimas en la misma condición.

La dueña del bar fue imputada y se ordenó que pase a la cárcel en San Rafael porque ya pesaba sobre ella una condena de ejecución condicional.