Los proyectos fueron aprobados en los Concejos Deliberantes de Alvear y Malargüe. Además hay uno similar en Diputados.


Mientras los fieles en el sur mendocino siguen con la lucha para que el seminario Santa María Madre de Dios no cierre sus puertas a fin de año como lo anunció el obispo Eduardo María Taussig, la situación en la diócesis de San Rafael tuvo repercusión en un ámbito en el que no se esperaba, el mundo de la política.

Los Concejos Deliberantes de General Alvear y Malargüe, declararon a la casa de formación sacerdotal de interés religioso, social y comunitario.

Además un proyecto similar ingresó en la Cámara de Diputados mendocina con la firma de Gustavo Majstruk, legislador alvearense.

Luego de conocerse la declaración en los dos departamentos, los fieles buscan que en San Rafael también lo trate el Concejo Deliberantes y ya hay dos ediles que acompañan la iniciativa.

El decreto de cierre del seminario que se conoció a fines de julios por lo que sería la rebeldía de los sacerdotes a dar la comunión en la mano, como lo estableció el obispo para prevenir el coronavirus, lo que implicaba un mal ejemplo para los seminaristas, levantó a la comunidad católica en los tres departamentos del Sur de Mendoza.

Monseñor Eduardo María Taussig, obispo de San Rafael

Primero fueron airados reclamos hacia el obispo sureño, por escrito, personalmente y también en las redes sociales. Luego organizaron una campaña, de oración por un lado, y también de reunir testimonios sobre las bondades de contar con la institución formativa, que se pueden seguir por las redes sociales.

Pero lo que no se esperaba es que irrumpiera la política en el tema y si bien no hay críticas ni mención a la decisión del prelado sanrafaelino, implícitamente hay un apoyo al seminario.

Los proyectos que aprobaron los concejales en Alvear, por unanimidad, y en Malargüe fueron presentados por los ediles Javier García y Silvia Correa, respectivamente, ambos del justicialismo.

Las declaraciones destacaron la “trayectoria del seminario, la importancia y trascendencia social que generó a lo largo de estos años en el sur mendocino”.

Seminario Santa María Madre de Dios en San Rafael.

Luego de hacer un repaso histórico desde sus inicios en 1984 bajo la tutela del obispo León Kruk y el aval de San Juan Pablo II, los proyectos resaltaron la función religiosa que cumplió la institución pero también ponen énfasis en la labor social y cultural más la predicación de los valores y virtudes.

“Es sabido que un sacerdote genera a su alrededor actividades que son positivas en el aspecto social” con la formación de “grupos de contención con un mensaje de fe positivo para niños, jóvenes, adultos y ancianos, acompañamiento de los enfermos y sus familias, asistencia social a través de organizaciones como Cáritas, en la lucha contra las adicciones como así también se han abierto colegios en los tres departamentos en donde la formación y el conocimiento se entremezclan con el respeto y amor por la patria, la tradición y la cultura además de animar a la vida virtuosa”, reza parte del escrito.

Además se sostiene que “con el incremento de las vocaciones y ordenaciones, la Iglesia no solo han contagiado la fe cristiana, sino también han fomentado actividades de gran valor cultural” y también realizan “actividades que tienen relevancia social” como la visita y atención de familias en zonas carenciadas, obras de teatro para jóvenes y hasta encuentros deportivos.

No emigrar

El proyecto que presentaron los concejales García y Correa que aprobaron los Concejos Deliberantes también pusieron de manifiesto el valor que implica el no tener que emigrar a otras localidades en la búsqueda de formación, como ocurre habitualmente con tantos jóvenes que se ven obligados a partir a grandes centros urbanos u otras provincias para continuar una carrera universitarias.

En contraposición resaltaron la captación de jóvenes de distintas partes del país.

Los ediles remarcaron que por un lado, el seminario “hace que los jóvenes de nuestros departamentos que sienten el llamado a la vida religiosa, no tengan que emigrar a otras provincias, y además se mantienen cerca de sus familias”, mientras que por otra parte “son muchos los jóvenes de otras provincias y países, que entendiendo su formación de excelencia, se radican en la región buscando ingresar al seminario y a la vez generan un crecimiento”.




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