El fenómeno de El Niño o de La Niña, los temporales, las olas de calor o de frío, el cambio climático son algunos de los aspectos que suelen relacionarse a los meteorólogos. De hecho, para el imaginario social la tarea del meteorólogo suele estar ligada a la difusión del pronóstico en medios de comunicación.

Sin embargo, la meteorología es una de las "carreras estratégicas" que más rápida inserción tiene en el mercado laboral, ya que su aporte puede ser sumamente útil tanto en el sector privado como en el sector público. "En nuestra sociedad, el panorama que se tiene es muy limitado y no hay mucha conciencia de todo lo que puede hacer un meteorólogo", plantea Moira Doyle, doctora en ciencias meteorológicas, investigadora del Conicet y directora del Departamento de Ciencias de la Atmósfera y los Océanos de la Universidad de Buenos Aires.

Para el ingeniero Franco Todone, director de la carrera de Meteorología de la Universidad Nacional de los Comechingones (UNLC), en San Luis, "ésta es una de las carreras del futuro, porque el problema del cambio climático sólo mostró la punta del Iceberg y, aunque se vienen cambios graduales, si no nos adaptamos a los nuevos escenarios climáticos y no tenemos los profesionales adecuados, vamos a estar complicados".

La falta de profesionales en esta área es un problema histórico a nivel nacional ya que, a diferencia de países como Brasil o Estados Unidos, que cuentan con muchos centros de estudio ofertando la carrera, en Argentina solo hay tres lugares para estudiar meteorología: la UBA, la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y, desde hace sólo tres años, también en la Universidad Nacional de los Comechingones.

"Decidimos incorporar esta carrera principalmente porque no existía en el interior del país oferta académica en meteorología y todo aquel que decidiese inscribirse tenía que mudarse a Buenos Aires, lo que generaba un gran desarraigo en nuestros jóvenes", comentó Todone. Y agregó: "La región Cuyo tiene una singularidad que es la meteorología de montaña. Esto sucede en todo el país porque las cuestiones meteorológicas no son lo mismo en la pampa húmeda que en la sierra o en la cordillera. La realidad regional es sumamente diferente y hay que ajustar los modelos globales al nivel regional y comenzar a generar profesionales en un entorno especializado".

Argentina posee una geografía muy variada y los pronósticos aplicados a problemáticas locales parecen ser una de las grandes deudas de la meteorología argentina. "Hay inundaciones, tormentas extremas o granizo en lugares donde antes no. Hay una revolución ambiental que tenemos que abordar de alguna forma y el meteorólogo es el profesional indicado. Los tiempos cambian y con ello cambian las carreras, por eso tenemos que adaptarnos a estos nuevos escenarios que exigen profesionales especializados", concluyó el ingeniero.