Cada local puede establecer su horario dentro de ese rango.


La propuesta de la Comuna es establecer ese rango horario, pero cada propietario tiene la facultad de decidir cómo quiere trabajar: si hace de corrido esas doce horas y acomoda los sueldos de los empleados por ese tiempo de más, o si hace horario cortado como era antes de la pandemia, es decir, de 9 a 13 y de 17 a 20. Tienen también la opción de mantener el que implementaron en la cuarentena, de 10 a 18. 

La idea de que los más chicos puedan abrir hasta las 22 es para darles la posibilidad de vender más cuando los grandes supermercados estén cerrados”, explicó Diego Ochoa, secretario municipal de Gobierno.

Para los sábados, ampliaron el horario de 9 a 19, mientras que antes lo hacían hasta las 13. “Nuestra idea es que quede fijo, incluso después de la pandemia. En el verano podría extenderse porque la circulación en las calles es hasta tarde, eso lo veríamos más adelante. Pero, sin dudas, lo que vivimos es un gran cambio en la sociedad. La gente sale a la calle en las siestas, cosa que no se veía antes, y apenas oscurece prácticamente ya no hay movimiento”, agregó el funcionario.

Cuando el Gobernador flexibilizó algunas actividades y volvieron a atender al público, los comerciantes demostraron en sus rostros la alegría de poder trabajar. Tanto los empleados como los dueños, en su mayoría, consideran que es más cómodo hacer horario corrido. 




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