La pandemia de coronavirus continúa dejando como saldo tanto contagios y muertes como historias dramáticas. Con la última ola de Covid-19 en Argentina, en pleno enero cuando un porcentaje significativo de ciudadanos se encuentra veraneando, los contagios truncaron en casos las vacaciones de miles de familias. Este sería el caso de un grupo familiar sanjuanino que tuvo que realizar una odisea tras no poder testearse en el Sur del país y viajar “encapsulados” 1.400 km de regreso a casa.

Todo esto sucedió, según relató Telesol Diario, mientas terminaban sus vacaciones en San Martín de los Andes. Allí, comenzaron a padecer algunos clásicos síntomas del Covid-19 y por las demoras en el centro de testeos de esa ciudad, se trasladaron hasta La Pampa y finalmente a San Juan, evitando así el contacto con la gente.

El primero que comenzó a manifestar malestares típicos de coronavirus fue el bebé, quien luego tuvo fiebre. Dos días después, tanto sus padres como abuelos maternos también tenían síntomas atribuibles a la variante Ómicron de coronavirus. Como en centro de testeos de San Martín de los Andes estaba desbordados, decidieron viajar hasta San Juan para poder aislarse en su casa.

Sin embargo, pudieron pasar la noche en una cabaña en la provincia de La Pampa, donde los dejaron quedarse a pesar de que avisaron que tenían síntomas de coronavirus. Por eso les dejaron las puertas abiertas y pudieron quedarse sin estar en contacto con nadie. Según contaron, en una estación de servicio también le avisaron al encargado que tenían Covid-19, por lo que los recibieron a la distancia y los billetes fueron rociados con mucho alcohol, contaron.

Una vez que llegaron a su casa en Santa Lucía, fueron recibidos por sus familiares que no habían viajado, aunque sin mantener contacto. Al otro día, Federico Sánchez, de 36 años, dio positivo en el test de antígenos en el Estadio Aldo Cantoni y así pudieron confirmar que su pareja, Julieta Pinos (31) y su hijo León (1 año y 11 meses), también estaban contagiados.