El 11 de abril es el Día Mundial del Parkinson en conmemoración del médico británico James Parkinson, quien describió por primera vez la enfermedad. En este marco es que se conoció la historia del sanjuanino Adolfo Manrique, quien tiene 63 años y desde hace 12 que padece esta patología.

En diálogo con Diario La Provincia SJ, Adolfo contó que trabajó durante 40 años para una empresa, pero este problema de salud le impidió seguir ahí. “Comencé con pérdida de fuerza en el brazo derecho. En ese momento, se lo atribuía a otras cosas, pensaba que era problema de columna. El médico me realizó una serie de estudios y el resultado fue que tenía Parkinson”, relató.

Ese diagnóstico, que por supuesto no esperaba, lo afectó mucho: “Fue duro, hasta el momento no tenía mucho conocimiento de lo que era. Desde que me diagnosticaron comencé a averiguar las consecuencias, poco a poco las empecé a padecer. Debía enfrentarme con esto que cambiaba totalmente mi vida”, sostuvo. Sin embargo, siguió trabajando: “En un primer momento, seguía trabajando normalmente, a pesar de cómo me sentía. Eso me hacía bien, era lo que me motivaba a seguir. Pero, llegó un momento en que no pude continuar”, contó.

A pesar de este difícil panorama, buscó otras alternativas para seguir motivándose a seguir de pie. “Comencé a realizar trabajos artesanales en madera. Contaba con algunas herramientas y en la actualidad, sigo haciendo esos trabajos. Esto me ayudó a mantenerme despierto”, sostuvo. Es que, con esa fortaleza y optimismo, Adolfo pudo encaminar nuevamente su vida y ahora forma parte del grupo “Unidos por el Parkinson”, donde se encontró con personas que padecen los mismos problemas que él.

Para controlar su enfermedad, Adolfo realiza controles médicos cada 3 meses y por supuesto no deja de tomar la medicación indicada. Los últimos estudios le salieron bien y, según reveló, sigue las indicaciones al pie de la letra. “Hay momentos en los que estamos muy bien, hay otros en los que nos sentimos muy decaídos, pero con optimismo tratamos de superar la enfermedad. Mi taller de artesanías me ayuda a sobrellevar todo esto”, indicó.

Por último, concluyó contando que la mirada de la sociedad sanjuanina cambió y que no es tan hiriente como hace 2 años: “Cuando a uno le diagnostican la enfermedad, lo primero que hace es aislarse, para que la gente no lo vea. Hoy se ve un poco más de inclusión, la gente acepta un poco más a las personas con discapacidad. Antes me miraban raro pero eso cambió”.

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