A casi tres años del brutal crimen de Liliana Loyola, la mujer que murió en un hospital tras ser rociada con alcohol, la Justicia de San Juan condenó a 30 años de prisión al principal sospechoso: Juan Eduardo Echegaray, su hijo adoptivo. Los jueces Silvana Rosso de Balanza, Maximiliano Blejman y Víctor Muñoz Carpino condenaron a prisión perpetua al joven de 30 años.

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El sujeto recibió la pena máxima por el crimen de homicidio agravado por haber sido cometido en un contexto de violencia de género. El brutal episodio ocurrió en noviembre del 2018 y las pericias demostraron que había sido Echegaray el responsable. Además, más tarde se sumó el testimonio de la propia víctima, quien internada en grave estado a raíz de las serias lesiones que había sufrido, le confesó a uno de sus hermanos que su propio hijo la había quemado.

Echegaray siempre sostuvo que era inocente. De hecho este viernes, antes de la resolución final de los jueces, volvió a defenderse de las acusaciones. “Jamás le haría daño a alguien. Todos hablan mal de mí, que soy esto, que soy aquello; yo nunca dañé a nadie”, expresó durante la audiencia.

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El sujeto presenció el juicio desde el Servicio Penitenciario de Chimbas, donde está alojado desde hace dos año y ocho meses. Al escuchar la sentencia, se tomaba la cabeza con su mano izquierda y bajaba la mirada. No quería ser grabado, publicó Diario Huarpe.

La pena que aplicó la Justicia es la misma que había solicitado la fiscal Marcela Torres. Cabe destacar que Echegaray tenía otras entradas a la cárcel por delitos relacionados con robos. Los fundamentos de la condena por el crimen de Loyola se conocerán la próxima semana.